Gredos no perdona el postureo: la radiografía técnica que tu pilotaje necesita en el infierno de las mil curvas.
Descubre la ruta definitiva por la sierra de Gredos analizada al milímetro.
Analizamos el comportamiento dinámico ideal, los secretos del trazado, la presión técnica sobre el chasis y cómo exprimir un ritmo fluido e incontestable donde el ego solo sirve para acabar en la cuneta.
La sierra de Gredos no es un plató de postura para redes sociales; es un selector natural de motoristas. Ubicada en el Sistema Central, este macizo de granito impone un escenario de contrastes radicales. El contexto del día de nuestra prueba es el escenario perfecto: un amanecer limpio, asfalto frío a primera hora que roza los 8 grados en las cumbres y una meteorología que evolucione hacia los 22 grados en los valles del Tiétar y el Jerte. El objetivo no es batir un crono estúpido, sino desmembrar técnicamente cada zona de apoyo, entender la física de las transferencias de masas y demostrar por qué el control absoluto nace de la fluidez y el conocimiento del terreno, no de la violencia sobre el puño de gas.
Esta ruta la realizamos con una Triumph Tiger Sport 660, su comportamiento y el ritmo exacto para devorar Gredos. Esta tricilíndrica británica es un bisturí camuflado de moto lógica. Con sus 81 caballos a 10.250 revoluciones y un peso en orden de marcha de 206 kilos, el equilibrio general es su mejor arma en este entorno. Su motor ofrece una elasticidad soberbia, ideal para mantener un ritmo constante sin necesidad de estresar el selector de marchas. En los tramos que detallamos a continuación, la británica demuestra que en carreteras ratoneras y cambiantes, la manejabilidad real y una entrega lineal superan siempre a la potencia bruta mal gestionada.
Ficha técnica de la ruta.
Distancia total: 475 kilómetros divididos en dos jornadas de pilotaje puro. Carreteras principales: N-502, AV-941, AV-932, AV-901, N-110, CC-102, CC-139, CL-501.
Tipo de asfalto: Altamente cambiante. Encontramos zonas de agarre magnífico y abrasivo en el Pico y Tornavacas, combinadas con tramos bacheados, asfalto viejo, zonas rotas y parches térmicos en Chía, Honduras y las bajadas hacia la comarca de La Vera.
- El laboratorio dinámico: la exigencia física del relieve abulense y extremeño.
Para que una moto sea la herramienta ideal en este trazado, el chasis no debe ser una roca inflexible, sino un transductor preciso de lo que ocurre bajo la rueda delantera.
Gredos exige una geometría equilibrada: un avance corto para entrar con inmediatez en las horquillas cerradas de Chía o la Peña Negra, pero con la suficiente batalla para no perder la compostura cuando el asfalto se rompe en plena inclinación.
El corazón de la mecánica se somete aquí a una prueba de altitud y recuperación. A más de 1.900 metros en la Peña Negra, la menor densidad del aire reduce la presión de llenado en los cilindros. Los motores atmosféricos de media cilindrada necesitan una gestión electrónica impecable que compense la mezcla estequiométrica en tiempo real.
Aquí es donde brilla la elasticidad: se requiere una respuesta contundente en bajos y medios, entre las 4.000 y las 7.000 revoluciones, para salir con tracción limpia de los virajes sin caídas de potencia ni retardos molestos en el acelerador electrónico.
La espina dorsal de la máquina debe entregar una agilidad superior en los cambios de apoyo encadenados. La rigidez torsional del bastidor debe ser lo bastante alta para soportar las fuerzas laterales en apoyos fuertes, pero debe permitir cierta flexión controlada cuando la moto está totalmente inclinada sobre baches imprevistos. La estabilidad en las pocas rectas existentes es secundaria; aquí lo que cuenta es la velocidad de ejecución en el contramanillar y la neutralidad de la dirección: la moto debe ir exactamente a donde apunta la mirada, sin subvirajes que obliguen a rectificar a mitad de la curva.
El tacto de los componentes periféricos es la línea divisoria entre el control y el susto. Las suspensiones deben leer el asfalto sin filtrar la información vital, pero absorbiendo las altas frecuencias causadas por el pavimento deteriorado. La horquilla delantera necesita una resistencia hidráulica progresiva al final del recorrido para gestionar las fuertes transferencias de masas en las frenadas cuesta abajo del Puerto del Pico.
Respecto a los frenos, el mordiente inicial no debe ser excesivamente agresivo para evitar bloquear el tren delantero o activar prematuramente el ABS en zonas de bajo agarre; se busca dosificación, un tacto predecible en la maneta y una consistencia térmica absoluta que no desfallezca tras veinte minutos de descenso continuo.
- Desglose de tramo a tramo: actitud, aptitud y comportamiento real en el asfalto.
El paso por el binomio del Puerto del Pico y la Peña Negra ofrece una variedad de curvas que va desde las horquillas ciegas de primera y segunda velocidad hasta enlazadas rápidas de radio constante. En el Pico, el asfalto ancho permite dibujar trazadas académicas, mientras que la Peña Negra presenta irregularidades y vientos laterales que descolocan la trayectoria si no se toman precauciones.
La técnica de pilotaje exige engranar la tercera velocidad como marcha base en la Triumph Tiger Sport 660, aprovechando el par de su motor tricilíndrico para minimizar el uso del embrague. La gestión del acelerador debe ser milimétrica, abriendo gas de forma progresiva justo cuando la moto supera el punto de giro.
- La colocación del cuerpo es crucial: no es necesario descolgarse como si estuviéramos en un circuito, sino adelantar el tronco y el hombro interior hacia el espejo para cargar peso en el tren delantero, bajando el centro de gravedad del conjunto.
La actitud mental debe configurarse en modo de concentración máxima. Al carecer de visibilidad en muchas de las curvas del Puerto de Chía o en las zonas boscosas de Honduras, la fluidez y la anticipación visual son los únicos salvavidas reales. No mires nunca al suelo ni a la rueda delantera; la vista debe proyectarse metros adelante, buscando el punto de salida del viraje o el inicio de la siguiente dificultad. La calma psicológica evita las reacciones espasmódicas ante un imprevisto.
La aptitud requerida en las manos se resume en ser extremadamente fino con el acelerador y contundente pero suave en el contramanillar. En los cambios de dirección de la bajada de Honduras hacia Hervás, la transición debe ser un movimiento continuo y coordinado. Se aplica una presión firme en el puño interior para tumbar la moto y se acompaña con un apoyo suave en el estribo correspondiente, manteniendo los brazos relajados para dejar que la dirección trabaje de forma natural.
- El ritmo ideal: ¿agresivo, rápido o tranquilo?
El veredicto dinámico para este recorrido es contundente: el ritmo ideal es el fluido y constante. Descartamos la agresividad torpe basada en frenadas al límite y aceleraciones salvajes, así como el ritmo excesivamente tranquilo que no aprovecha las capacidades ciclísticas de la moto. Mantener una velocidad de paso por curva media-alta con líneas limpias es la forma más rápida y segura de avanzar en Gredos.
Esta elección responde a leyes físicas elementales. Las frenadas bruscas generan constantes transferencias de masas que fatigan los neumáticos, hunden la suspensión delantera de largo recorrido de la Tiger 660 y alteran la geometría de la moto, abriendo la dirección y provocando subviraje. Al mantener un ritmo fluido, las suspensiones trabajan en su zona óptima de confort hidráulico, el neumático trasero mantiene una temperatura constante y la fuerza centrípeta necesaria para negociar los virajes se distribuye de manera uniforme, optimizando la huella de contacto del compuesto.
- El factor humano: sensaciones reales y la conexión con el entorno.
Lo que se percibe directamente en las manos es un flujo constante de información técnica. A través de los puños llega el latido mecánico del motor de tres cilindros, un hormigueo sutil que avisa del régimen óptimo de funcionamiento sin resultar molesto. La maneta de freno transmite con precisión la presión hidráulica contra los discos, permitiendo sentir el límite exacto de adherencia del neumático delantero antes de que la electrónica tome el control. La conexión hombre-máquina se vuelve total cuando los movimientos se automatizan y la motocicleta se convierte en una extensión directa de las extremidades del piloto.
Lo que absorbe el alma va mucho más allá de las cifras de la ficha técnica. Es la soledad absoluta dentro del casco mientras el paisaje cambia del verde frondoso del Valle del Jerte al granito desnudo de las cumbres de Gredos. Sentir el golpe de aire frío al coronar el Puerto de Mijares a última hora de la tarde y experimentar la satisfacción interna de enlazar diez curvas consecutivas sin corregir la trazada, sin usar los frenos en exceso y con el motor zumbando en su zona noble, genera una paz mental imposible de encontrar en la rutina diaria. Es la pureza del motociclismo de carretera en su estado más honesto.
- Veredicto de MAYAM y sus consejos profesionales.
La tecnología bien entendida es un pilar irrenunciable en el motociclismo contemporáneo. En DirectoMotor defendemos los sistemas de seguridad activa como el ABS en curva y el control de tracción regulable; son auténticos salvavidas cuando pisas una mancha de humedad o gravilla suelta en la umbría del Puerto de Honduras. Sin embargo, criticamos abiertamente la tendencia absurda de algunas marcas de plagar el puesto de mando con menús digitales laberínticos y pantallas táctiles que obligan a apartar la vista de la carretera.
En una moto como la Triumph Tiger Sport 660, se agradece una instrumentación TFT clara y mandos físicos accesibles que no penalizan la atención en marcha. Del mismo modo, aplaudimos su ligereza general; en estas carreteras reviradas, cada kilo extra es un enemigo de la agilidad que arruina las transiciones y fatiga los brazos del piloto tras varias horas de pilotaje.
Para dominar verdaderamente una ruta de esta envergadura, el primer paso es dejar el ego guardado en el garaje de casa.
La técnica de pilotaje en carretera abierta exige una autocrítica constante: si necesitas corregir la trayectoria en mitad de un viraje, es que has entrado pasado o has anticipado el ápice de la curva de forma errónea. Aprovecha el comportamiento noble y predecible de la Tiger 660 para pulir tu finura con el gas y tu suavidad en los cambios de peso. Potencia la anticipación visual y aprende a leer el terreno con antelación. En el asfalto de la sierra de Gredos, el motorista más rápido no es el que más arriesga ni el que abre el acelerador con más violencia, sino el que traza con una limpieza absoluta, mantiene un ritmo constante y comprende la física de su montura.
- Vamos a destripar la Ruta
Esta ruta la hemos planteado en dos jornadas (cuando la realizamos los miembros del equipo de DirectoMotor) está diseñada específicamente para motoristas que buscan exprimir al máximo el entorno de la Sierra de Gredos, combinando trazados técnicos, paisajes radicales de alta montaña y pueblos de arquitectura tradicional.
La ruta cuenta con puertos consagrados (con asfalto impecable y curvas perfectas) y puertos menos conocidos (más estrechos, salvajes, rodeados de bosques espesos y con menos tráfico). El ritmo total estimado de conducción es de unas 4 a 5 horas por jornada (unas 9-10 horas en total), lo que deja margen suficiente para disfrutar de la gastronomía y los miradores.
- JORNADA 1: El Gredos Oriental y los contrastes del Tiétar
Recorrido: Arenas de San Pedro – Puerto del Pico – Hoyos del Espino – San Martín del Pimpollar – Puerto de la Peña Negra – Piedrahíta – Puerto de Chía (desconocido) – San Martín de la Vega – Puerto de Mijares (mítico/salvaje) – Casavieja – Mombeltrán.
- Kilómetros de la jornada: ~230 km.
- Tiempo estimado de pilotaje: 4h 45 min.
Descripción de la ruta y carreteras:
Arrancamos en Arenas de San Pedro subiendo por la N-502 hacia uno de los grandes templos moteros de España: el Puerto del Pico (1.391 m). El asfalto es ancho, muy adherente y las curvas son amplias y trazables con vistas espectaculares a la calzada romana.
Coronamos y descendemos brevemente hacia el norte para coger el desvío por la AV-941 hacia Hoyos del Espino.
Desde allí, nos adentramos en territorio virgen y menos conocido. Enlazamos con la AV-932 para afrontar el Puerto de la Peña Negra (1.913 m), un puerto altísimo, de asfalto más rugoso, flanqueado por piornos y paisajes casi lunares, que regala una bajada técnica impresionante hacia Piedrahíta.
Cruzamos Piedrahíta y nos desviamos hacia la joya oculta de la jornada: el Puerto de Chía (1.663 m) a través de la AV-P-419. Es una carretera estrecha, ratonera y con paisajes brutales, solitaria a más no poder. Descendemos hacia la vertiente norte por la AV-905 y nos preparamos para el colofón del día: el Puerto de Mijares (1.570 m) por la AV-901.
Mijares es largo, con cientos de curvas y contracurvas empotradas entre pinares y paredes de roca; una delicia para la agilidad de la moto. Bajamos al soleado Valle del Tiétar por la CL-501 hasta pernoctar en la zona de Mombeltrán.
Dónde comer (Almuerzo): Hostal Alfonso (en el Puerto del Pico) o La Bodeguilla (en Hoyos del Espino). Imprescindible probar las patatas revolconas y las carnes a la parrilla
Dónde pernoctar y cenar: Mombeltrán o Arenas de San Pedro. Dormir en el Hotel Rural El Rondón (Mombeltrán) o el Parador de Gredos (cerca de Navarredonda) es ideal. Para cenar, un buen chuletón de Ávila en Restaurante Asador El Rinconcito (Arenas de San Pedro).
- JORNADA 2: Gredos Occidental, El Jerte y La Vera
Recorrido: Mombeltrán – El Barco de Ávila – Puerto de Tornavacas – Cabezuela del Valle – Puerto de Honduras (desconocido) – Hervás – Gargantilla – Cabezuela del Valle – Puerto del Piornal – Garganta la Olla – Jarandilla de la Vera – Candeleda – Arenas de San Pedro.
- Kilómetros de la jornada: ~245 km.
- Tiempo estimado de pilotaje: 5h 15 min.
Descripción de la ruta y carreteras:
Salimos de Mombeltrán subiendo de nuevo el tramo rápido de la N-502 y girando a la izquierda por la AV-941 en dirección a El Barco de Ávila. Bordeando el río Tormes, tomamos la N-110 para coronar el Puerto de Tornavacas (1.274 m), la puerta de entrada al espectacular Valle del Jerte. Carretera ancha, rápida y con curvas fluidas.
Al llegar a Cabezuela del Valle, abandonamos la nacional para atacar el puerto escondido de Extremadura: el Puerto de Honduras (1.440 m) por la CC-102. Esta carretera secundaria conecta el Jerte con el Valle del Ambroz. Es un trazado estrecho, sumergido en un frondoso bosque de castaños y robles, muy técnico y de una belleza visual sobrecogedora. Descendemos a la pintoresca localidad de Hervás.
Tras una parada, desandamos Honduras (o rodeamos por el norte según prefieras el ritmo de curvas) hacia el Jerte y enfilamos otra subida salvaje: el Puerto del Piornal (1.269 m) por la CC-139, el pueblo más alto de Extremadura. Desde Piornal, la bajada hacia la comarca de La Vera se hace por la CC-17.5 hacia Garganta la Olla, una carretera ratonera de montaña con un asfalto que exige concentración, pero recompensa con vistas infinitas. Concluimos la jornada regresando plácidamente por la EX-203 y CL-501 (la recta de La Vera y el Tiétar) cruzando Jarandilla de la Vera y Candeleda hasta cerrar el círculo.
Dónde comer (Almuerzo): Restaurante Casa Mendo (Hervás) o bien parar en El Barco de Ávila a mitad de mañana para probar sus famosos judiones en la Taberna del Reloj.
Dónde cenar/final de Ruta: Cenar en Candeleda (Restaurante El Refugio de Chilla) disfrutando de unas migas veratas y cabrito de la zona.
- Resumen de kilómetros y carreteras utilizadas
Kilómetros Jornada 1: 230 km
Kilómetros Jornada 2: 245 km
TOTAL, KILÓMETROS DE LA RUTA: 475 km
Carreteras principales que pisarás:
- Nacionales (Rápidas y buen asfalto): N-502, N-110.
- Autonómicas y secundarias (Técnicas y paisajísticas): CL-501, AV-941, AV-932, AV-901, EX-203.
- De Montaña/Locales (Estrechas y “Secretas”): AV-P-419 (Chía), CC-102 (Honduras), CC-139 y CC-17.5 (Piornal).
Puertos incluidos en la ruta:
- Puerto del Pico (Mítico – Ávila)
- Puerto de la Peña Negra (Conocido/Alto – Ávila)
- Puerto de Chía (Desconocido – Ávila)
- Puerto de Mijares (Mítico/Exigente – Ávila)
- Puerto de Tornavacas (Conocido – Ávila/Cáceres)
- Puerto de Honduras (Desconocido/Espectacular – Cáceres)
- Puerto del Piornal (Poco conocido por fuera de la zona – Cáceres)
Consejo: Revisa la previsión del tiempo antes de salir, ya que por encima de los 1.500 metros en Gredos la temperatura baja drásticamente y puede aparecer niebla densa de imprevisto. ¡Disfruta de las curvas!
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor













