Afrontar semejante kilometraje uniendo Gredos y el extremo de la Sierra Norte es un reto magnífico, y la Honda NT1100 es, probablemente, una de las mejores herramientas para este cometido.
Su concepto crossover destaca aquí: el motor bicilíndrico de 1084 cc ofrece un empuje impecable en bajos y medios para salir de los garrotes revirados, mientras que su postura erguida y la lograda protección aerodinámica rompen el cansancio en los tramos de enlace.
Hablamos de una maratón de aproximadamente 430 kilómetros de puros contrastes. A continuación, desglosamos la ruta evaluando la diversión y las precauciones específicas a los mandos de la NT1100. Por nuestra parte hicimos la Ruta en un solo día, pues no teníamos más tiempo disponible en el fin de semana, por lo que llegamos a Robledo de Chavela en viernes noche y el sábado hicimos los km.
- Tramo 1: El calentamiento y enlace a Gredos
Recorrido: Robledo de Chavela – Cruz Verde – Cebreros – Burgohondo – Puerto del Pico.
Distancia: ~135 km
La diversión: Exquisita. La subida a la Cruz Verde por la M-512 y el posterior descenso por la AV-502 hacia Cebreros son territorio abonado para la nobleza de chasis de la Honda. Aquí, la diversión radica en aprovechar la tremenda motricidad del motor en marchas medias, enlazando curvas con fluidez sin necesidad de estirar las revoluciones. La aproximación al Puerto del Pico por la cara norte (AV-905) te permite mantener un ritmo constante, «hilando» las trazadas limpiamente.
Precauciones: En la Cruz Verde y la bajada a Cebreros, atención al tráfico ciclista y a las trazadas ajenas los fines de semana. En la cara norte de Gredos, el asfalto suele estar impecable, pero ojo con las rachas de viento lateral que a veces azotan las zonas más desprotegidas del valle.
- Tramo 2: El descenso del Pico y la transición de valles
Recorrido: Puerto del Pico – Arenas de San Pedro – CL-501 – San Martín de Valdeiglesias – M-600 – Manzanares el Real.
Distancia: ~165 km
La diversión: El descenso de la vertiente sur del Puerto del Pico es pura adrenalina visual y técnica: horquillas imponentes donde la NT1100 saca a relucir su buen tacto de frenos delantero y estabilidad. Una vez en la CL-501 (Valle del Tiétar) y la M-600, la diversión cambia de tercio; aquí se disfruta del confort de la moto. Puedes regular la pantalla, relajar los brazos y dejar que los kilómetros pasen sin esfuerzo físico gracias al aplomo de su tren delantero a cruceros desahogados.
Precauciones: En las horquillas cerradas de bajada del Puerto del Pico, la moto se siente larga y el peso cargado hacia delante se nota; hay que anticipar la mirada para no abrirse en exceso en los garrotes. En la CL-501, mantén la guardia alta con las incorporaciones agrícolas y los cruces de los pueblos del valle.
- Tramo 3: El asalto final a la pizarra
Recorrido: Manzanares el Real – Guadalix de la Sierra – Torrelaguna – Patones de Abajo – El Atazar.
Distancia: ~130 km
La diversión: El tramo de Guadalix a Torrelaguna ofrece curvas de radio medio deliciosas. Sin embargo, el clímax técnico llega al enfilar la M-134 hacia El Atazar. Aquí la diversión es cerebral y ratonera: un asfalto rugoso que serpentea al borde del embalse. La entrega de par inmediata del bicilíndrico te permite gestionar este tramo casi en una sola marcha, abriendo gas con contundencia a la salida de los virajes cerrados mientras la electrónica (el control de tracción) trabaja en silencio sobre el terreno abrasivo.
Precauciones: El Atazar te recibirá con fatiga acumulada tras más de 300 km en las piernas. La carretera es estrecha, revirada y no perdona errores de apreciación. Ojo con los parches de gravilla suelta en los márgenes de las curvas ciegas y el viento racheado que suele encajonarse al coronar el mirador sobre la presa.
- Balance para la Honda NT1100
Esta ruta explota las dos caras de la moto:
- Puntos fuertes: Llegarás al Atazar con una fatiga física notablemente menor que tus compañeros en monturas naked o deportivas gracias a su ergonomía. El motor se siente lleno en todo momento, ideal para recuperar velocidad a la salida de las curvas lentas de montaña sin tener que castigar el cambio.
- A tener en cuenta: En las zonas más ratoneras de El Atazar o el descenso del Pico, la NT1100 exige decisión para meterla en curva en comparativa con motos más ligeras. Marcar bien los tiempos, frenar con la moto recta y mantener un hilo de gas en mitad del viraje obrará milagros para conservar una fluidez impecable.
Esta no es una prueba de la Honda NT 1100, sino que es la moto de la que disponíamos y que usamos para disfrutar de una ruta que hacia años que no transitaba.
Para ser verdaderamente efectivos, seguros y, sobre todo, disfrutar de una maratón de 430 kilómetros con contrastes tan acusados como Gredos y El Atazar a los mandos de una Honda NT1100, el secreto no está en la agresividad, sino en la gestión de la energía y la fluidez. El objetivo es mantener una velocidad media alta basándose en la constancia, no en acelerones brutales seguidos de frenadas agónicas.
A continuación, se detalla el tipo de pilotaje ideal para cada escenario técnico y el porqué de cada planteamiento:
- 1. Curvas de radio medio y enlazadas rápidas
Zonas: Bajada de la Cruz Verde, AV-502 hacia Cebreros y el tramo Guadalix-Torrelaguna.
El pilotaje: Pilotaje de tiralíneas (fino y anticipado). Aquí debes practicar un estilo fluido, aplicando la técnica del trail braking (entrar con un hilo de freno delantero para aplomar la horquilla) de forma muy suave y soltándolo en cuanto la moto busca el vértice. Mantén el cuerpo centrado o con un leve descolgamiento hacia el interior (estilo inglés o inclinación de hombros) para reducir el ángulo de inclinación de la moto sin brusquedades.
¿Por qué?: La NT1100 tiene un aplomo soberbio y una parte ciclo muy noble, pero pesa en torno a los 240 kg. Si pilotas a base de «hachazos», fatigarás los neumáticos y las suspensiones innecesariamente. Anticipar la mirada dos curvas por delante te permite trazar un único arco continuo, aprovechando las inercias. La diversión aquí radica en sentir la precisión del tren delantero fluyendo de un lado a otro.
- 2. Puertos de alta montaña con grandes horquillas
Zonas: Ascensión y descenso del Puerto del Pico (vertiente sur).
El pilotaje: Pilotaje geométrico y de anticipación. En los «garrotes» o curvas de 180 grados, el error común es entrar colado. Hay que frenar con la moto recta, retrasar el vértice (hacer una trazada algo más tardía para abrir el radio de salida) y timonear con el freno trasero. Al llegar al punto de giro, la moto se mete con decisión apoyándote en el contra-manillar y manteniendo un «hilo de gas» constante para estabilizar la transmisión.
¿Por qué?: En las horquillas del Pico, si entras muy cerrado, la moto se quedará sin velocidad en el centro del viraje y tenderá a «caerse» hacia el interior por su peso y altura. Retrasando el vértice, consigues que la moto esté recta lo antes posible. Ahí es donde el bicilíndrico de 1084 cc brilla: abres gas desde abajo con la moto levantada y aprovechas toda su motricidad de forma segura y demoledora. El freno trasero es vital aquí para recortar la trayectoria sin hundir la horquilla.
- 3. Tramos ratoneros, estrechos y de firme rugoso
Zonas: Tramo final de la M-134 hacia el embalse de El Atazar.
El pilotaje: Pilotaje de contención y flexibilidad. Adopta una postura más erguida, relajando los brazos por completo (codos flexionados) y dejando que el manillar ancho de la NT1100 trabaje. El ritmo debe ser de «marcha larga»: en lugar de exprimir la segunda, mete tercera y deja que el motor ruede en su zona de confort en medios. El pilotaje debe ser defensivo, sacrificando la velocidad de entrada para asegurar una salida limpia y con margen de maniobra.
¿Por qué?: El Atazar te recibe al final del día, cuando la fatiga física y mental es real. El asfalto es estrecho y el margen de error es nulo debido a los acantilados. Si vas tenso o agarrando el manillar con fuerza, transmitirás las irregularidades del firme de pizarra a la dirección de la moto, volviéndola inestable. Rodar en una marcha más larga dulcifica la respuesta del gas, evita las pérdidas de tracción en las zonas rugosas y te da un control absoluto sin estresar la parte ciclo.
- 4. Tramos de transición y valles rápido
Zonas: CL-501 (Valle del Tiétar) y M-600.
El pilotaje: Pilotaje de descanso activo. Aprovecha para retrasar tu posición en el asiento, protegerte tras la pantalla y adoptar una postura puramente turística. Sujeta el depósito con las rodillas para relajar la espalda y las muñecas.
¿Por qué?: Ser efectivo en una ruta larga implica saber dónde descansar. Estos tramos no buscan la diversión de la inclinación, sino la eficiencia cronométrica. Si mantienes una tensión deportiva aquí, llegarás a la Sierra Norte agotado. Aliviar la presión muscular te permite recargar la concentración para cuando vuelvan las curvas de verdad.
En resumen: En una ruta maratón con la NT1100, la velocidad no se busca en las frenadas de infarto, sino en lo rápido que consigas estabilizar la moto dentro de la curva para abrir el gas pronto y con limpieza. El ritmo fluido siempre vence a la fuerza bruta sobre el asfalto abierto.
Esta ruta la hicimos con la Honda, pero se puede realizar con cualquier moto, Trail, Naked, Maxi scooter o una R, pero os aseguro que con la R sufrirás pronto y te agotaras.
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor















