Ruta Tres Valles La Rioja en moto: radiografía técnica y pilotaje sin concesiones con la KTM 1290 Super Duke GT
Domina la ruta Tres Valles La Rioja en moto. Radiografía técnica, suspensiones, puertos y pilotaje fluido sin filtros por MAYAM en DirectoMotor.
El corazón de las rutas: Tres Valles La Rioja (Nájera, Nieva de Cameros, Ribafrecha, Logroño LR-333)
Hay trazados concebidos para pasear contemplando chopos y campanarios, y hay carreteras implacables diseñadas para aprender a pilotar y entender la física pura de dos ruedas. Hoy destripamos minuciosamente la ruta tres valles la Rioja en moto, un bucle de asfalto vivo de casi 250 kilómetros que no perdona los titubeos de trazada, pero que premia con una sobredosis de sensaciones si aplicas un ritmo fluido, limpio y técnico. Si estás buscando un examen severo para comprobar si tu moto tiene chasis o solo tiene marketing, prepara los guantes porque aquí las excusas se quedan en la cuneta.
Esta ruta conecta las arterias fluviales de los ríos Najerilla, Iregua y Leza a través de desfiladeros kársticos de postal, puertos de enlace que rozan el cielo riojano y valles donde la densidad del aire y el coeficiente de agarre cambian en cuestión de quinientos metros. La orografía es un festín para quienes entienden el pilotaje como un diálogo constante entre transferencia de masas, gestión milimétrica de frenos y lectura óptica de la calzada. No es un paseo dominguero; es un laboratorio dinámico al aire libre. Como muchas otras zonas de España y sus maravillosas carreteras, es un privilegio motero vivir y rodar en España.
- El perfil de la ruta: ¿técnica o exigente?
Este itinerario es una combinación demoledora de alta precisión técnica y fatiga física acumulada. No es apto para neumáticos deformados por autopista ni para pilotos que se descomponen si el firme presenta parches o rugosidades. Aquí te vas a enfrentar a cañones de roca viva con curvas ciegas de radio decreciente en segunda y tercera marcha, horquillas lentas donde el peso de la máquina pugna por hundir el tren delantero y transiciones de rasante en apoyo donde una mala gestión del gas abre la trazada hacia el abismo o hacia el carril contrario.
La exigencia biomecánica sobre el piloto es palpable. La sucesión de curvas enlazadas en las gargantas de montaña obliga a una movilidad constante de hombros y caderas, cargando peso sobre los estribos para descargar la dirección de tensiones parásitas. Si no tienes claro cómo neutralizar el subviraje mediante el freno trasero o no dominas el contramanillar instantáneo para esquivar grava imprevista que escupe la montaña, acabarás con los antebrazos acalambrados antes de llegar al ecuador de la jornada.
- La actitud al manillar: geometría y fluidez frente al espasmo
Para sobrevivir dinámicamente y disfrutar de la ruta Tres Valles La Rioja en moto, el primer mandamiento es erradicar la agresividad espasmódica. El piloto que llega frenando tarde como si disputara la pole position, tirando la moto al vértice de golpe y abriendo gas con rabia descontrolada, será devorado por la carretera. Ese estilo histérico fatiga los hidráulicos de la horquilla, descuadra la geometría de la moto y satura la capacidad de procesamiento mental del piloto.
La actitud correcta es la fluidez geométrica: retrasar deliberadamente el ápice de la curva para ganar campo visual, hilar los cambios de inclinación utilizando las inercias a favor y acariciar los mandos con suavidad quirúrgica. La mirada debe viajar siempre cien metros por delante de la rueda, barriendo la salida del viraje mientras los dedos modulan la descompresión de la horquilla sin soltar el freno delantero de golpe para no provocar un rebote seco en el morro. Aquí no se viene a pelear con el manillar, sino a bailar con la física de la moto con una sonrisa pícara dentro del casco.
- La estación perfecta: cuándo devorar este asfalto
Sin duda alguna, el otoño temprano y la primavera avanzada representan las ventanas meteorológicas ideales. Entre finales de septiembre y octubre los cañones riojanos ofrecen una explosión visual con temperaturas templadas que permiten al compuesto del neumático alcanzar su temperatura óptima de trabajo sin sobrecalentarse. La primavera temprana aporta caudales espectaculares en los ríos, aunque exige extremar la atención ante los deshielos que cruzan la calzada.
Olvídate de adentrarte en este bucle en pleno invierno o al amanecer de los primeros fríos. Las zonas sombrías en los puertos de enlace y las gargantas de piedra retienen la humedad durante días, salpicando el asfalto de placas de hielo traicioneras y humedad negra que reducen el coeficiente de fricción a cifras ridículas. meterse ahí en temporada invernal no es valentía, es comprar todas las papeletas para visitar un taller de chapa y pintura.
- Planificación por tramos técnicos
Para exprimir al máximo el rendimiento psicofísico y no rodar con la fatiga nublando los reflejos, estructuramos la jornada en tres bloques independientes:
Tramo 1: el desfiladero del Najerilla y el paso por la LR-333 (Nájera a Villoslada de Cameros, 85 km).
Iniciamos desde Nájera remontando la LR-113 junto al río hacia Anguián y las peñas del monasterio de Valdepeñas. Asfalto de grano medio con curvas de velocidad constante donde el chasis se asienta con aplomo. A medida que remontamos hacia venta Goyo y las estribaciones de la sierra de la Demanda, la carretera se estrecha y el firme se torna más bacheado. El desvío por la LR-333 hacia el puerto de Montenegro y Villoslada es una lección magistral de pilotaje montañero: horquillas pronunciadas, cambios de peralte imprevistos y bosques frondosos donde el control del acelerador en primera y segunda velocidad define si sales catapultado o atrancado.
Tramo 2: la espina dorsal del Iregua y los enlaces serranos (Villoslada a Nieva de Cameros y Pradoluengo riojano, 75 km).
Enlazamos con el valle del Iregua, combinando secciones rápidas de la N-111 con derivaciones reviradas hacia Ortigosa de Cameros y el embalse de González Lacasa. Este sector exige atención al tarado de extensión en el tren trasero para absorber ondulaciones de asfalto mientras mantenemos la moto inclinada a buen ritmo. Nieva de Cameros nos regala panorámicas alpinas y carreteras estrechas donde la anticipación visual y el margen de seguridad pasiva salvan situaciones con vehículos agrícolas o ganado suelto.
Tramo 3: el cañón kárstico del río Leza (San Román, Soto de Cameros, Ribafrecha hasta Logroño, 65 km).
La apoteosis técnica de la LR-250. el desfiladero del río Leza esculpe un cañón vertiginoso donde la carretera vuela literalmente sobre precipicios de caliza grisácea. Curvas enlazadas sin respiro en segunda y tercera relación de cambio. No hay rectas para relajarse; es un ejercicio de puro ritmo donde la moto balancea de lado a lado con precisión de tiralíneas. La llegada a Ribafrecha suaviza el gradiente y abre el valle hacia la capital riojana, ideal para enfriar frenos y calmar el pulso cardíaco tras haber disfrutado de uno de los mejores sectores de montaña del país.
- La montura usada: KTM 1290 Super Duke GT
Para destripar este trazado recurrimos a mi montura habitual de pruebas y viajes de alta velocidad: la KTM 1290 Super Duke GT, calzada con maletas laterales aerodinámicas y neumáticos deportivos de doble compuesto. Esta máquina austríaca es un misil balístico vestido con ropaje de viaje, pero en un terreno tan retorcido saca a relucir tanto sus virtudes colosales como sus sombras.
El bicilíndrico en V LC8 de 1.301 centímetros cúbicos es una bestia parda. Entrega un par motor brutal desde apenas 3.500 revoluciones que te saca de las horquillas de la LR-333 como si te disparasen con una catapulta medieval. Sin embargo, en zonas excesivamente lentas por debajo de 2.500 vueltas, el gran puchero austríaco tose y traquetea exigiendo tirar de embrague con maña si no quieres que la cadena de transmisión proteste a latigazos.
La parte ciclo es un monumento a la rigidez con su chasis multitubular de acero al cromo-molibdeno. La frenada, con pinzas Brembo de cuatro pistones mordiendo discos de 320 milímetros, ofrece una potencia estratosférica y un tacto de maneta impecable para practicar trail braking hasta la misma cocina del viraje.
No obstante, la crítica frontal y sin anestesia de DirectoMotor es obligada: las suspensiones semi-activas WP APEX cumplen de sobra en asfalto impecable, pero cuando la carretera se rompe en el Camero viejo, a la centralita le cuesta digerir las transiciones rápidas de baches secos, transmitiendo sacudidas secas al manillar. además, navegar por los menús de la pantalla TFT en marcha para ajustar parámetros es una distracción innecesaria y peligrosa en carreteras donde apartar la vista medio segundo equivale a saltarse el punto de entrada a la curva. Y no nos engañemos: mover sus más de 230 kilos en orden de marcha con maletas en una curva de 180 grados en subida exige piernas de acero y decisión absoluta.
- Evaluación técnica de la ruta y montura (escala 1 a 10)
Adherencia media del asfalto: 7,5/10 (muy bueno en los cañones principales; delicado y con gravilla en pasos altos de la LR-333).
Exigencia técnica de pilotaje: 9,2/10 (un fallo de trazada en los cañones del Leza te coloca contra el muro de roca).
Ritmo y fluidez: 8,8/10 (si se enlazan bien las curvas, el compás que se alcanza es adictivo).
Rendimiento de motor KTM Lc8 en puertos: 9,5/10 (par demoledor para recuperar velocidad al instante).
Frenos y estabilidad en apoyos severos: 9.0/10 (mordiente intachable sin fatiga térmica de líquido).
Agilidad en horquillas lentas: 6,5/10 (el peso del conjunto y la batalla penalizan frente a una naked media).
Seguridad pasiva de la vía (escapatorias y guardarraíles): 4,5/10 (barreras metálicas agresivas y paredes verticales sin escapatoria).
Ergonomía para jornadas maratonianas: 8.0/10 (postura al ataque pero cómoda para pilotos de envergadura media).
- Dinámica estimada: lo que el piloto debe tener grabado a fuego
Para sacar el jugo a este trazado sin comprar parcelas indeseadas, el piloto debe interiorizar dos premisas mecánicas: control riguroso de la transferencia de masas longitudinal y sincronización impecable entre frenada e inclinación. En descensos pronunciados hacia el Leza, la horquilla se comprime absorbiendo casi todo el peso dinámico. Si liberas el freno bruscamente al inclinar, la horquilla se extenderá de golpe alterando la geometría, abriendo la dirección y dejándote sin tracción en la rueda directriz.
¿Qué satisfacciones te llevas a cambio?
La gloria del control total. La recompensa mental de sentir cómo encadenas diez curvas ciegas consecutivas sin tocar el freno, aprovechando la retención precisa del motor, tocando ápices milimétricos y sintiendo cómo el neumático trasero muerde el asfalto mientras la moto se endereza con aplomo imperial. Esa comunión entre mente lúcida, física del chasis y asfalto revirado es una droga dura que ninguna pantalla táctil moderna puede replicar.
- El balance: ¿se sufre o se disfruta?
Se sufre al principio si ruedas agarrotado y con el ego por delante de tus capacidades reales. los primeros 50 kilómetros te parecerán una trampa si pretendes llevar una marcha de más o pelear contra las sacudidas del asfalto. Pero en cuanto relajas los hombros, desbloqueas los codos y dejas que la moto fluya siguiendo el trazado natural de la montaña, la experiencia se transforma en puro deleite sensitivo.
A la hora de encarar una jornada técnica como esta en la ruta Tres Valles La Rioja en moto, abro el interrogante para la parroquia de DirectoMotor: ¿sois de los que prefieren devorar los 250 kilómetros sin poner pie a tierra con la adrenalina al límite, o preferís hacer una pausa técnica en cada alto de montaña para analizar desgastes de gomas y comentar las trazadas con los compañeros de ruta? Un tema a valorar cada uno.
- Veredicto DirectoMotor – De motero a motero
Nadie te va a dar un trofeo al llegar a Logroño. Las carreteras públicas no son un circuito cerrado ni un escenario para demostrar bravuconadas infantiles. La Ruta Tres Valles La Rioja en moto te pone en tu sitio con una humildad demoledora: o respetas la física o la física te pasa la factura con intereses. Se rueda con cabeza fría, corazón alegre y las dos manos bien firmes en el manillar.
Actitudes y aptitudes de pilotaje
La destreza clave aquí no es dar gas a fondo en las pocas rectas existentes, sino la finura en el desenganche de frenos y la sincronía del peso corporal. Las mejores aptitudes son la paciencia y la lectura anticipada del firme: identificar manchas de humedad, gravilla suelta desprendida de las faldas kársticas y el cambio de temperatura del asfalto en los tramos bajo la umbría de los nogales.
Las ilusiones y los deseos
Todo amante de las dos ruedas sueña con encontrar esa carretera mágica que combine curvas infinitas, asfalto con agarre honesto y paisajes colosales donde vaciar la mente del estrés urbano. La Rioja guarda en estos tres valles ese tesoro escondido, lejos de las rutas masificadas donde los radares y el tráfico pesado arruinan cualquier intento de armonía dinámica.
- Dinámica de pilotaje a adoptar para descubrir y mejorar
Dónde se puede mejorar y por qué: el mayor campo de mejora para el motorista medio está en la velocidad de entrada en curva. La mayoría entra demasiado rápido, frena en pleno pánico dentro del viraje con la moto inclinada y se queda sin gas ni espacio a la salida. Retrasar dos metros la entrada permite ver la salida, colocar la moto recta antes y acelerar con total seguridad y tracción.
Nivel de seguridad pasiva: deficiente en muchos sectores. Los precipicios del Leza y los guardarraíles tradicionales sin protección inferior para motoristas exigen rodar siempre con un margen del 20% guardado en el bolsillo para eventualidades imprevistas. El chaleco airbag electrónico y una indumentaria con protecciones de nivel 2 no son negociables aquí; son tu salvavidas.
- Mi experiencia como piloto, probador y monitor
A lo largo de décadas quemando mono de cuero en pruebas de resistencia de 24 horas, tramos de rallys y miles de horas formando a motoristas sobre el asfalto, he visto caer a más de un piloto experimentado por un exceso de autoconfianza. La carretera viva no perdona la vanidad. Los trazados de montaña como estos valles riojanos son la mejor escuela que existe: te enseñan a ser humilde, a pilotar con el cerebro antes que con la muñeca derecha y a entender que el asfalto es un organismo vivo que cambia de humor en cada estación.
- Comentario técnico experto sobre viajes de aventura y descubrimiento
Los viajes en moto no se miden por los kilómetros totales marcados en el odómetro digital, sino por la intensidad de las curvas negociadas y la conexión técnica establecida con la máquina. Adentrarse en valles cerrados como los Cameranos implica asumir la autosuficiencia técnica: presión correcta de neumáticos comprobada en frío, reglajes de precarga adaptados a la carga real de las maletas y la agudeza mental para resolver imprevistos mecánicos sin perder la calma.
- Sentimientos físicos y mentales al manillar
A nivel mental, tras dos horas encadenando curvas en la LR-333, se alcanza un estado de concentración absoluta donde los pensamientos cotidianos desaparecen por completo. Tus pupilas se dilatan, la respiración se sincroniza con el latido de los dos pistones austríacos y el cuerpo entra en una especie de trance cinético. Físicamente sientes la presión del viento en el cuello, el calor del escape en la pierna derecha y el cansancio dulce en los cuádriceps tras haber bailado sobre los estribos durante toda la mañana.
- Resumen de MAYAM
La Ruta de los Tres Valles riojanos es una obra de arte para el motociclismo auténtico. Es un itinerario exigente, solitario y fascinante que desnuda los defectos de cualquier parte ciclo y pone a prueba la madurez del piloto. Si buscas fuegos de artificio y rectas de desahogo, vete a una autovía; si buscas la esencia pura de este deporte y afición, vente a la rioja a gastar las bandas de rodadura de tus neumáticos.
Alegrías y decepciones de la jornada
Las alegrías: el empuje inagotable del motor Lc8 coronando puertos sin desfallecer, la belleza salvaje del cañón del Leza y el deleite de encontrar tramos completos de asfalto sin un solo vehículo que entorpezca la trazada fluida.
Las decepciones: la respuesta seca de las suspensiones semi-activas en los tramos rotos de asfalto rugoso, la suciedad puntual de tierra y piedras al salir de las curvas ciegas y la proliferación de menús electrónicos complejos en las motos modernas que parecen diseñados para ingenieros informáticos en lugar de para personas que pilotan a dos ruedas.
Frase:
«La verdadera maestría no consiste en tumbar hasta rozar los estribos para impresionar a desconocidos en una foto de fin de semana, sino en saber leer el asfalto antes de que él decida leer tu piel.»
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor
Expiloto de velocidad y resistencia, competidor de rallys, probador incansable de chasis y monitor certificado de pilotaje en carretera. ceo de directomotor.com. explorando el mundo sobre dos ruedas porque la gasolina corre por las venas y la física de la moto es mi razón de ser.












