Ducati Multistrada V4 Rally: ¿Un caza de combate para devorar el mundo o exceso de equipaje italiano?
Analizamos a fondo la Ducati Multistrada V4 Rally. Datos técnicos reales, comportamiento dinámico al límite y la verdad sobre su tecnología. ¿Vale lo que cuesta? Descúbrelo con la honestidad brutal de DirectoMotor.
Hoy destripamos el buque insignia boloñés para el gran turismo de aventura: la Ducati Multistrada V4 Rally. Un coloso que promete unificar las prestaciones de una superbike, el confort de un salón transatlántico y la robustez de un vehículo militar. ¿Fantasía de marketing o ingeniería incontestable? Vamos a descubrirlo manteniendo ese ritmo fluido y constante que solo da la experiencia de miles de kilómetros en asfalto y tierra.

Anatomía de un transatlántico: ¿Cómo es y a quién va dirigida?
Visualmente, la Ducati Multistrada V4 Rally impone. No es una moto para tímidos ni para conductores de fin de semana que sufren para mover 150 kilos en el garaje. Su masivo depósito de aluminio de 30 litros transforma la silueta estilizada de la V4 estándar en una presencia intimidante, ensanchando la zona frontal para ofrecer una protección aerodinámica de primer nivel.
¿A quién va dirigida esta obra de arte y exceso? El perfil es claro: el devorador de kilómetros de larga distancia, el motorista que planea cruzar el continente de punta a punta sin importarle si el asfalto se termina en la frontera. Va dirigida a quien exige el máximo rendimiento y no está dispuesto a renunciar a nada, ni a la comodidad, ni a la potencia pura, ni al estatus de llevar lo más avanzado del mercado.
Rivales directas en el ring de los pesos pesados
La italiana no está sola en este olimpo de las maxitrail de gran tonelaje. Sus enemigas declaradas tienen nombres propios muy claros:
- BMW R 1300 GS Adventure: El eterno referente bávaro, ahora más tecnológico, que confía en el brutal par motor de su nuevo bóxer, aunque con un enfoque dinámico menos «racing» que la italiana.
- KTM 1290 Super Adventure R / 1390 Super Adventure: La opción austríaca para los que buscan una agresividad más gamberra y un tacto off-road más directo, sacrificando algo de refinamiento en autopista.
- Triumph Tiger 1200 Rally Pro: El equilibrio británico con su motor tricilíndrico que busca arañar ventas a base de un equipamiento de serie completísimo y un comportamiento muy noble.

El corazón de la bestia
Aquí no hay espacio para la sutileza. El motor Granturismo V4 de 1158 cc es una absoluta obra maestra de la termodinámica. Desarrolla unos escalofriantes 170 cv a 10750 rpm y un par motor de 121 Nm a 8750 rpm. Olvídate del histórico sistema desmodrómico de la marca; aquí se utilizan muelles de válvulas convencionales, lo que permite unos intervalos de mantenimiento titánicos de 60000 km para el reglaje de válvulas. Una jugada maestra para una moto diseñada para dar la vuelta al mundo.
La entrega de par es camaleónica. Abajo, entre las 2000 y las 4500 vueltas, el motor es un motor suave, casi eléctrico, que te permite circular marchas largas sin tirones ni protestas mecánicas. Pero amigo, cuando el tacómetro supera la barrera de las 6500 rpm, la distribución cambia su mapa mental y el Granturismo se transforma en un propulsor salvaje que empuja el conjunto hacia el horizonte con una violencia que te obligará a aferrarte al manillar. La aceleración es lineal, infinita, respaldada por un sonido de escape que estimula el sistema nervioso central. Es un motor que nunca se agota; da igual la marcha, la carga o la inclinación, siempre hay un superávit de potencia bajo el puño derecho.
Tecnología espacial
En DirectoMotor defendemos la tecnología y las ayudas modernas como auténticos salvavidas en carretera. Negar la evolución electrónica a estas alturas de la película es de necios. La Ducati Multistrada V4 Rally cuenta con una Unidad de Medición Inercial (IMU) de seis ejes que gestiona un arsenal tecnológico sin precedentes: ABS de curvas Bosch-Brembo, control de tracción (DTC), control de anticaballito (DWC) y el efectivo sistema de radares delantero y trasero que da vida al control de crucero adaptativo (ACC) y la detección de ángulo muerto (BSD).
Estas ayudas no están pensadas para restarte pureza; están ahí para que puedas rodar rápido con total seguridad cuando las condiciones del asfalto rozan lo dantesco. El tarado de los modos de motor (Sport, Touring, Urban y Enduro) es impecable, modificando el mapa de potencia y la intrusión de la electrónica de forma inmediata y perceptible. El asistente de cambio rápido (Quickshifter de subida y bajada) es adictivo, permitiendo engranar marchas con precisión milimétrica incluso bajo fuerte aceleración.

La cruz de la moneda digital
Sin embargo, no todo es de color de rosa en el espacio exterior. Criticamos duramente cuando una marca mete pantallas o menús complejos que penalizan la atención en marcha. La pantalla TFT de 6,5 pulgadas ofrece una resolución magnífica y conectividad total con navegación a través de la app Ducati Connect.
Pero la interfaz es, a veces, un laberinto innecesario. Navegar por los submenús para ajustar un parámetro de la suspensión semiactiva o cambiar la configuración del radar requiere demasiados clics en la piña izquierda. En plena marcha, un despiste buscando una función en un menú engorroso se traduce en metros recorridos a ciegas. La tecnología debe simplificar la vida del piloto, no exigirle un máster en informática mientras traza un puerto alpino.
Innovaciones mecánicas y estructurales
La versión Rally introduce mejoras clave respecto a sus hermanas de gama encaminadas a optimizar su faceta más aventurera:
Desactivación ampliada de la bancada trasera: A diferencia de la V4 estándar, que solo apaga los cilindros traseros al ralentí, la Rally los desactiva también en marcha a bajas velocidades y bajo demandas de par reducidas. Esto optimiza el confort térmico (adiós al calor insufrible en los muslos) y reduce el consumo.
Llantas de radios tubeless de serie: Con un diámetro de 19 pulgadas delante y 17 detrás, combinan la flexibilidad necesaria para absorber impactos fuera del asfalto con la comodidad de no usar cámaras.
Estrategia de precarga «Minimum Preload» y «Easy Lift»: Al detenerse, el sistema hidráulico reduce al mínimo la precarga del amortiguador trasero para bajar la altura del asiento y facilitar el apoyo de los pies. Al encender la moto, la función Easy Lift suaviza la suspensión temporalmente para reducir el esfuerzo físico al levantar la moto de la pata de cabra.

La ergonomía del triángulo de pilotaje
El espacio habitable de la Rally ha sido rediseñado minuciosamente. El triángulo formado por el manillar, el asiento y las estriberas busca el confort absoluto sin perder la conexión con el tren delantero.
Las estriberas retrasadas y rebajadas permiten que las rodillas vayan en un ángulo muy relajado de casi 90 grados, ideal para mitigar la fatiga en tiradas de 500 km diarios. El manillar, ancho y retrasado unos milímetros respecto a la V4 estándar, ofrece un brazo de palanca descomunal que disimula el peso del conjunto una vez estamos en movimiento. El asiento del piloto es regulable en altura (870 – 890 mm), con un mullido firme que evita que te hundas tras horas de viaje. Para el pasajero, el espacio es soberbio, con un asiento más largo, más ancho y con espumas de mayor espesor.
Toma de contacto: Primeros kilómetros en la realidad
Al subirte a la Ducati Multistrada V4 Rally, los prejuicios sobre su volumen desaparecen en los primeros diez metros. La magia de la función Easy Lift y la reducción automática de precarga hacen que esos 260 kg en orden de marcha con el tanque lleno se sientan mucho menos intimidantes. El motor arranca con un rugido ronco y refinado. Los primeros metros urbanos revelan un radio de giro correcto y una suavidad de embrague encomiable. Sin embargo, esta moto sufre entre el tráfico denso. El calor de la bancada trasera se mitiga con la desactivación de cilindros, pero la anchura del conjunto y la inercia a baja velocidad te recuerdan constantemente que estás pilotando un transatlántico, no un scooter urbano.

- Dinámica: Lo que el piloto debe saber y sentir
En este apartado es crucial analizar qué debe tener claro el piloto a nivel mental y físico al ponerse a los mandos de esta máquina, y qué satisfacciones reales recibirá a cambio de su pilotaje.
Ciudad
Claridad del piloto: Debes asumir que vas sobre una mole ancha y alta. La anticipación visual es tu mejor aliada para evitar detenciones incómodas en superficies deslizantes o inclinadas.
Satisfacción: La posición dominante sobre el tráfico te otorga una visibilidad periférica inmejorable y el motor te permite salir catapultado de cualquier situación de riesgo con un simple toque de gas.
Carretera
Claridad del piloto: Hay que entender las transferencias de masas. Aunque la suspensión electrónica haga milagros, no puedes tirarte a los vértices como si fueras en una Panigale; exige trazar con líneas fluidas y un ritmo constante.
Satisfacción: La comunión entre el motor de 170 cv y el chasis monocasco te regala una aceleración fulgurante a la salida de las curvas y un aplomo en virajes rápidos que humillará a más de una moto deportiva pura. La sensación de control absoluto es adictiva.
Off-Road
Claridad del piloto: Las inercias en tierra no perdonan. El modo Enduro rebaja la potencia a 115 cv y desconecta el ABS trasero, pero las leyes de la física siguen vigentes. Erguido sobre las estriberas, debes guiar la moto con las piernas y anticipar las frenadas el doble que en asfalto.
Satisfacción: Te sorprenderá ver cómo una moto de este tonelaje es capaz de devorar pistas rápidas, caminos rotos y zonas de piedras sueltas gracias al excelente tarado de la horquilla de 50 mm y el control electrónico de tracción específico para tierra, que permite derrapadas controladas dignas de un piloto experto.
Características técnicas clave para rodar a fuego
Para exprimir su quintaesencia dinámica, el piloto debe dominar tres pilares de esta moto:
- Confianza ciega en el tren delantero: La rueda de 19 pulgadas pisa con una firmeza impecable gracias a la rigidez del chasis monocasco.
- Uso dinámico del freno trasero: Indispensable para timonear la moto en la entrada de las curvas cerradas y estabilizar la geometría antes de abrir gas a fondo.
- Gestión de los modos de motor: Saber pasar del modo Touring al Sport en función del asfalto cambia radicalmente el carácter de la moto, permitiendo adaptar la entrega de par de forma instantánea.

Enfermos de curvas
Cuando el asfalto se retuerce y los carteles indican un puerto de montaña de primera categoría, la Ducati Multistrada V4 Rally saca a relucir su verdadero ADN boloñés. Es en las zonas reviradas donde el peso extra arruina la agilidad en otras maxitrails, pero aquí, los ingenieros de Ducati han hecho un pacto con el diablo.
La entrada en curva es asombrosamente intuitiva. Gracias al cigüeñal contrarrotante del motor V4 (que gira en sentido opuesto a las ruedas para mitigar el efecto giroscópico), la moto se tira hacia el ápice del viraje con una rapidez pasmosa para sus dimensiones. No hay pereza, no hay que pelearse con el manillar.
Una vez apoyada en plena curva, el aplomo es absoluto. La suspensión semiactiva lee las imperfecciones del firme de manera constante, manteniendo el chasis estable e imperturbable. Si encuentras un bache a mitad de trazada inclinando a 40 grados, la electrónica lo filtra sin transmitir oscilaciones parasitarias al manillar. Puedes corregir la línea, cerrar la trayectoria o abrir gas con contundencia mucho antes de lo que dicta la lógica; el control de tracción gestionará los 170 cv con una finura quirúrgica, catapultándote hacia la siguiente curva con una tracción sideral.

Radiografía de fiabilidad, costes y mantenimiento
Hablemos de dinero y de la vida real con la máquina en el garaje, lejos de los focos de las presentaciones oficiales.
Fiabilidad mecánica y estructural: El bloque V4 Granturismo ha demostrado una solidez mecánica impecable desde su lanzamiento. Se han solucionado los problemas iniciales de juventud de las primeras versiones de la V4 (como guías de válvulas en unidades muy concretas de 2021 que motivaron una campaña de revisión masiva). Estructuralmente, los componentes periféricos, soportes de maletas y subchasis muestran una calidad constructiva sobresaliente, resistiendo el trato duro sin desajustes mecánicos.
Calidad de envejecimiento: Los plásticos, la pintura del depósito de aluminio y los tratamientos galvánicos de la tornillería son de primer nivel. Soporta bien el paso del tiempo y las inclemencias invernales, siempre que se limpie adecuadamente la sal de las carreteras. La pantalla TFT mantiene su brillo y nitidez sin sufrir degradación por exposición prolongada al sol.
Consumo y autonomía: El depósito de 30 litros es una bendición, pero hace falta llenarlo. El consumo medio real se sitúa en torno a los 6,6 litros a los 100 km en una conducción mixta legal. Si decides exprimir los 170 cv en un puerto de montaña, la cifra escalará fácilmente por encima de los 7,5 litros. Gracias a la desactivación ampliada de cilindros en autopista a ritmos estables, la autonomía real supera con comodidad los 420 kilómetros, convirtiéndola en una auténtica devoradora de etapas.
- Pros y Contras
Pros
- Motor estratosférico: Potencia infinita con una suavidad de funcionamiento ejemplar en bajos.
- Ciclista impecable: Frenada Brembo Stylema de carreras y suspensiones semiactivas Skyhook insuperables.
- Confort de marcha supremo: Ergonomía perfecta para piloto y pasajero, aerodinámica excelsa y depósito de 30 litros.
- Arsenal de seguridad pasiva y activa: Radares eficaces que salvan vidas en autopistas y vías rápidas.
Contras
- Complejidad en los menús de la TFT: Interfaz farragosa que exige demasiada atención en marcha para ajustes sencillos.
- Peso y volumen en parado: Manejar 260 kg con el depósito lleno requiere pericia y físico en maniobras en seco o parado.
- Precio de adquisición y opciones: Una barrera económica prohibitiva que se incrementa notablemente al añadir los paquetes de equipamiento necesarios.

Opinión subjetiva: ¿Te la comprarías? ¿Por qué?
Sí, me la compraría: Si tuviera los más de 30.000 euros que cuesta y mi objetivo de vida fuera realizar grandes viajes continentales con mi pareja y equipaje hasta los topes, sin renunciar jamás a la adrenalina de una conducción deportiva cuando viajo solo. Es la navaja suiza definitiva si buscas el máximo rendimiento tecnológico del mercado.
No, no me la compraría: Si mis rutas habituales fueran de domingo por la mañana, tramos cortos o si tuviera pretensiones de hacer un off-road técnico con frecuencia. Para eso hay opciones en el mercado mucho más ligeras, ágiles, lógicas y económicas que no exigen lidiar con semejante volumen.
Mi experiencia como piloto, probador y monitor
La Ducati Multistrada V4 Rally no es un farol; es ingeniería de carreras aplicada al mototurismo de aventura. En mis cursos siempre insisto en que, en carretera abierta, un ritmo fluido y mantenido siempre vence a la agresividad espasmódica. Y esta moto encarna esa filosofía a la perfección. Te permite rodar a ritmos endiabladamente rápidos con un esfuerzo físico mínimo, delegando en una electrónica predictiva que trabaja en la sombra para mantener las ruedas pegadas al suelo.
Es una moto noble en sus reacciones dinámicas pese a su caballería, pero ojo: no borra las leyes de la física. Su nivel de seguridad pasiva es altísimo, reduciendo drásticamente la fatiga mental del piloto en condiciones meteorológicas adversas, lo que te permite llegar fresco y lúcido a tu destino tras 800 kilómetros de curvas.
- Veredicto Directomotor
Resumen de MAYAM
Mirando a esta bestia de frente tras exprimirla a fondo en carreteras secundarias rotas y autopistas rápidas, la conclusión es clara: la Multistrada V4 Rally es un auténtico caza de combate con maletas. Ducati ha logrado crear un monstruo de 170 cv que se maneja con la dulzura de un guante de seda cuando paseas y con la precisión de un bisturí cuando decides atacar las curvas a fuego.
¿Tiene defectos? Por supuesto. La pantalla digital a veces parece diseñada por un ingeniero aeroespacial que nunca ha llevado guantes de invierno en marcha, y mover sus 260 kilos en una pendiente de garaje te recordará que los milagros no existen. Pero cuando abres gas a fondo saliendo de un viraje cerrado, sientes el empuje infinito de su motor V4 y ves cómo las suspensiones estabilizan el mundo a tu alrededor, te das cuenta de que estás ante una de las mejores motocicletas jamás construidas. Cuesta una fortuna, sí, pero ofrece una experiencia incontestable.

Crónica desde el asfalto: El veredicto del Montseny
Para entender si un transatlántico de 170 cv es un juguete adictivo o una tortura física, hay que sacarlo de las autopistas y meterlo en el laboratorio de pruebas definitivo: la revirada, húmeda y exigente ascensión desde Sant Celoni hasta Santa Fe del Montseny, para luego tirarse en un descenso de infarto hacia Viladrau. Un tramo de montaña que conozco al milímetro y que combina asfalto abrasivo, zonas sombrías con humedades traicioneras y horquillas donde el chasis y las manos del piloto se lo juegan todo.
¿Qué entrega la Ducati Multistrada V4 Rally en este escenario? ¿Diversión pura o sufrimiento concentrado? Nosotros probamos las motos como las manejas tú, no como quiere la marca que te las vendamos, así que prepárate para la honestidad brutal.
La prueba de fuego en el Montseny: Componente a componente
Subiendo desde Sant Celoni, el terreno exige una concentración absoluta. Aquí es donde descubres que los 260 kilos de la italiana se evaporan o se convierten en tu peor enemigo en función de cómo gestiones la física.
Motor (El aliado infinito): En este tramo, el bloque V4 Granturismo es pura delicia. Olvídate de llevarlo al corte de encendido; en la subida a Santa Fe, el secreto está en aprovechar su demoledor medio régimen en segunda y tercera marcha. La elasticidad es soberbia: sales de las horquillas más cerradas a poco más de 2.500 rpm con una finura total, y en cuanto abres el acelerador, la patada te catapulta hacia la siguiente curva sin un solo bache en la entrega de potencia. El quickshifter funciona como un reloj suizo, permitiendo empalmar marchas inclinando sin desestabilizar la moto.
Frenos (Potencia de SBK): Bajando hacia Viladrau, con el peso del conjunto empujando hacia el abismo, las pinzas Brembo Stylema demuestran por qué valen cada euro. El mordiente inicial es dosificable con un solo dedo, algo vital cuando entras en zonas sombrías donde el asfalto es una lotería. La potencia de frenada es descomunal, deteniendo la inercia de la Rally con una contundencia brutal y sin una pizca de fatiga (fading), manteniendo un tacto firme en la maneta curva tras curva.
Chasis (Rigidez con truco): El chasis monocasco de aluminio es un tiralíneas. La moto no flexa ni flaquea en los apoyos fuertes. Sin embargo, en los cambios de dirección más rápidos y cerrados antes de coronar Santa Fe, la física no perdona: la rueda delantera de 19 pulgadas y la inercia del masivo depósito de 30 litros exigen que trabajes con el cuerpo. No es una supermoto ligera; requiere que anticipes la trazada con la mirada y uses el amplio manillar para forzarla a entrar en el viraje.
Suspensiones (El colchón inteligente): El sistema semiactivo Skyhook brilla con luz propia en este terreno cambiante. En los tramos más rotos de la carretera, la horquilla de 50 mm y sus 200 mm de recorrido absorben las grietas del asfalto sin descomponer la figura. Al clavar frenos antes de entrar en los virajes hacia Viladrau, la electrónica endurece el tren delantero al instante, evitando el clásico y molesto hundimiento de las trail largas. La moto entra plana, aplomada y transmite una información nítida de cuánto agarre le queda al neumático Pirelli delantero.

El balance emocional: ¿Diversión o sufrimiento?
La respuesta no es blanca o negra; depende directamente del chip que lleves en la cabeza y de tu experiencia como piloto.
Es diversión absoluta si…
Mantienes un ritmo fluido y constante, hilando las curvas con líneas limpias y dejando que el motor y las suspensiones electrónicas hagan su magia. Cuando logras esa sintonía en la bajada hacia Viladrau, la satisfacción mental es enorme: tienes bajo el puño derecho una aceleración de infarto, un aplomo que parece ir sobre raíles y la tranquilidad de saber que la IMU y el ABS de curvas vigilan tus excesos en cada frenada. Es la gratificación de dominar una máquina superlativa con precisión técnica.
Es sufrimiento concentrado si…
Buscas un pilotaje espasmódico, agresivo y de frenazos agónicos de última hora. Si intentas pilotar la Rally en el Montseny como si fuera una naked de 180 kilos, terminarás físicamente agotado en los primeros diez kilómetros. Pelear contra las inercias de su tren delantero enlazando curvas cerradas a base de fuerza bruta satura los brazos, te saca de la trazada y transforma el viaje en un ejercicio estresante donde sientes que la moto te lleva a ti, en lugar de tú a ella.
¡Gasss a fondo, cabeza fría en los puertos de montaña y que las curvas os acompañen!
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor
Expiloto de motos y coches (24 horas y velocidad, piloto de rallys, monitor, etc…), monitor de cursos de pilotaje en carretera, CEO de la web directomotor.com. Convertir la telemetría y las sensaciones del límite en palabras transparentes para el motorista de a pie es mi auténtica razón de ser.










