Ducati Diavel V4 2026: Bendita locura de 168 cv que desafía las leyes de la física (y a tu ángel de la guarda)
¿Se puede rodar a fuego con un neumático trasero de 240? Analizamos a fondo la Ducati Diavel V4 2026. Descubre cómo su electrónica aeroespacial convierte una bestia indomable en un misil de precisión en el Montseny. ¡Entra ya!

El corazón de la bestia
Olvídate de los viejos bicilíndricos que te desmontaban los empastes a bajas revoluciones. El motor V4 Granturismo de 1158 cc es una obra de arte de la ingeniería moderna que rinde 168 cv a 10750 rpm y un par salvaje de 126 Nm a 7500 rpm, un motor muy utilizable y adrenalinico. Lo mejor de esta joya mecánica no es solo cómo empuja (que lo hace con la violencia de un avión de caza en pleno despegue), sino su tecnología de desactivación extendida de los cilindros traseros. En ciudad o al ralentí, este motor se convierte en un bicilíndrico para no asar tus partes nobles ni penalizar el consumo, pero en cuanto abres gas con ganas, los cuatro cilindros despiertan con un aullido ensordecedor que te encoge el estómago.
La entrega de par es deliciosamente elástica: tienes empuje contundente desde abajo, una zona media demoledora y una estirada final digna de una superbike. No es una moto para pusilánimes; cada vez que enroscas el puño derecho, el motor exige que te agarres fuerte al manillar si no quieres ver cómo la moto se va sola hacia el horizonte mientras tú te quedas suspendido en el aire.

- Tecnología espacial
Aquí es donde Borgo Panigale saca la artillería pesada. Antaño, meterle 168 cv a una custom musculosa habría sido una forma muy sutil de redactar tu propio testamento. Hoy, la electrónica de última generación actúa como un ángel de la Guarda superdotado que trabaja a destajo para que disfrutes de la velocidad sin acabar en el hospital más cercano. Gracias a la IMU de 6 ejes, la Diavel V4 cuenta con un arsenal tecnológico que gestiona de forma predictiva cada pérdida de adherencia.
- Riding modes: Race, Sport, Touring y Urban. Cuatro personalidades radicalmente distintas a golpe de botón.
- Ducati Traction Control (DTC) Evo 3 y Wheelie Control: Permiten abrir gas a fondo a la salida de las curvas sin miedo a salir por orejas. La moto se levanta unos centímetros del suelo de forma controlada, manteniéndote en la trayectoria con una finura pasmosa.
- ABS Cornering Evo: Un sistema reactivo capaz de salvarte la vida si entras colado en una curva ciega y tienes que tirar de la maneta derecha con la moto completamente inclinada.
Lejos de castrar las sensaciones, esta sobredosis de electrónica te permite exprimir el potencial de la moto con una seguridad pasmosa, elevando tu confianza hasta niveles casi peligrosos.

- Enfermos de curvas
Para comprobar si esta bestia es solo fachada o una verdadera arma de destrucción masiva en tramos revirados, nos la llevamos a uno de los laboratorios más exigentes del territorio nacional: la mítica ruta que arranca en Sant Celoni, sube hacia Aiguafreda, corona El Brull, se retuerce por el corazón del Montseny, baja hacia Santa Fe del Montseny, devora el asfalto de Viladrau y concluye en Tona. Un sube y baja infernal que combina curvas enlazadas de alta velocidad, horquillas lentas de primera velocidad, desniveles brutales y tramos sombríos de asfalto húmedo y gastado.
- El veredicto del asfalto revirado
Al encarar las primeras rampas desde Sant Celoni, la primera sorpresa es su agilidad. Con un chasis monocasco de aluminio anclado directamente a las culatas, la Diavel V4 ha adelgazado 13 kg respecto a su predecesora bicilíndrica. La entrada en curva es asombrosamente limpia para una moto con una batalla de 1593 mm. Afrontando las frenadas salvajes antes de llegar a El Brull, la estabilidad es absoluta. El tren delantero pisa con una firmeza descomunal, transmitiendo al milímetro lo que ocurre bajo la rueda.
¿Y qué pasa con el mastodóntico neumático trasero Pirelli Diablo Rosso III de 240/45-17? Cualquiera pensaría que haría la moto torpe y subviradora. Error. La carcasa desarrollada por Pirelli en exclusiva para este modelo permite una transición de inclinación progresiva. Obviamente, en las enlazadas rápidas entre Viladrau y Tona tienes que hacer un poco más de palanca en su ancho manillar que en una Panigale, pero el aplomo que demuestra una vez apoyada en plena curva es adictivo. No rebota, no se descompone; la suspensión absorbe las irregularidades del asfalto abrasivo y roto del Montseny con una firmeza pétrea pero noble, permitiendo rodar a fuego sin que la fatiga haga mella en el piloto.

- Bloque técnico dinámico y novedades 2026
Ficha técnica de combate breve:
- Motor: V4 Granturismo, 1158 cc, refrigeración líquida, calado Twin Pulse.
- Potencia / Par: 168 cv a 10750 rpm / 126 Nm a 7500 rpm.
- Chasis: Monocasco de aluminio ligero, motor como elemento estructural.
- Suspensiones: Horquilla invertida de 50 mm totalmente ajustable; monoamortiguador trasero cantiléver.
- Frenos: Doble disco delantero de 330 mm, pinzas Brembo Stylema de 4 pistones, ABS Cornering.
- Neumáticos: Pirelli Diablo Rosso III. Delantero: 120/70-17. Trasero: 240/45-17.
- Peso / autonomía: 223 kg en seco / Consumo medio de 6,4 l/100 km (Autonomía aprox. 280 km).
Innovaciones tecnológicas de vanguardia
La gran novedad de este año radica en la evolución del algoritmo de la electrónica predictiva. La centralita ya no solo reacciona cuando detecta el deslizamiento de la rueda trasera, sino que calcula la inercia y la aceleración angular milisegundos antes de que ocurra la pérdida de tracción, mitigando el corte de encendido de forma imperceptible. Además, la instrumentación TFT de 5 pulgadas cuenta con navegación por mapas integrada en tiempo real y una conectividad mejorada que permite telemetría directa en tu smartphone.

- Dinámica: ¿A quién va dirigida esta locura?
¿Cómo es y a quién busca?
La Ducati Diavel V4 no es una cruiser, no es una naked de paseo y, desde luego, no es una moto lógica. Es una declaración de intenciones rodante para moteros que buscan exclusividad estética, pero exigen el rendimiento dinámico de una superbike. Va dirigida al motorista experimentado que peina algunas canas (o ninguna), que aprecia el buen diseño italiano, pero que cuando sale los domingos con sus amigos de las erres, se niega en rotundo a quedarse atrás en los puertos de montaña.
Rivales Directas
- Triumph Rocket 3 R: Más par motor (221 Nm), pero mucho más pesada y menos ágil en zonas hiper-reviradas.
- BMW R 12 ninet / Cruisers de alta cilindrada: Se quedan muy cortas en potencia pura y despliegue tecnológico orientado al circuito.

Ergonomía y vida a bordo: El triángulo de posición
Al subirte a la Diavel V4, el triángulo ergonómico formado por el manillar, el asiento (situado a unos accesibles 790 mm) y las estriberas te sorprende gratamente. No vas estirado hacia delante como en una deportiva pura, ni con los pies adelantados al estilo custom americano. Vas encajado dentro de la moto, con las piernas en un ángulo de 90 grados muy natural y las manos apoyadas en un manillar ancho que está 20 mm más cerca del piloto que en la versión anterior.
En ciudad: El comportamiento dinámico en la jungla urbana es sorprendentemente llevadero. La desactivación de cilindros reduce el calor de forma notable, y el embrague antirrebote asistido es mantequilla para tus dedos. Eso sí, el radio de giro es limitado y sus 240 kg en orden de marcha requieren atención al moverla en parado.
Mi experiencia como piloto, probador y monitor
Como viejo zorro que ha quemado toneladas de adrenalina en carreras de resistencia de 24 horas, rallies y tramos revirados de media Europa, he de confesar que afronté esta prueba con cierto escepticismo. «¿Un neumático de 240 en el Montseny? Nos vamos a pelear en cada viraje», pensé. Qué equivocado estaba.
Como monitor de técnicas de pilotaje, siempre insisto a mis alumnos en la importancia de la disociación del cuerpo y la gestión de las inercias. En la Diavel V4, el piloto debe tener muy claro que no necesita pelearse con la moto; requiere un pilotaje técnico basado en el contramanillar y en anticipar la mirada. Si confías en su soberbio tren delantero y dejas que la tecnología gestione el abrumador empuje del V4, la satisfacción que recibes a cambio es monumental: una sensación de poder absoluto, de acelerar saliendo de la curva antes que nadie y con una estabilidad de tiralíneas que te hace sentir mejor piloto de lo que realmente eres. Frenar fuerte con las pinzas Stylema es detener el tiempo a voluntad; no hay fatiga, no hay pulsaciones extrañas en la maneta, solo una deceleración brutal y noble.

- Fiabilidad, costes y envejecimiento
Mantenimiento: El motor V4 Granturismo jubila el mantenimiento desmodrómico tradicional. El reglaje de válvulas (el famoso servicio Desmo Service) se estira ahora hasta unos increíbles 60000 km. Un alivio brutal para la cartera.
Consumo y autonomía: Con un depósito de 20 litros y un consumo real que ronda los 6.5 litros a ritmo alegre, puedes acariciar los 280-300 km de autonomía si no te empeñas en buscarle las cosquillas al modo Race en cada semáforo.
Calidad de envejecimiento: Los acabados son de primerísima calidad. El cableado está magníficamente oculto, las soldaduras del chasis son limpias y las piñas de conmutadores retroiluminadas aguantarán el paso del tiempo sin perder color ni tacto.
- Defectos detectados
No todo es idílico. El guardabarros trasero flotante es meramente ornamental; si te pilla un aguacero regresando de Viladrau, acabarás con la espalda perdida de agua y barro. Además, el precio de los recambios del neumático trasero específico Pirelli es sustancialmente elevado debido a sus medidas exclusivas.
- Veredicto Directomotor
Pros y Contras del Pilotaje
A favor: El motor V4 es pura elasticidad y rabia controlada; la electrónica predictiva roza la perfección; la comodidad ergonómica te permite devorar kilómetros sin destrozarte la espalda.
En contra: Precio de adquisición exclusivo; protección aerodinámica nula a altas velocidades; el precio del neumático trasero de repuesto te recordará por qué juegas a la lotería.

¿Te la comprarías?
SÍ: Si tienes el dinero, buscas una estética intimidante que rompa cuellos a tu paso y quieres las prestaciones dinámicas de una superbike sin tener que visitar al fisioterapeuta los lunes por la mañana. Es una obra maestra de ingeniería emocional.
NO: Si buscas pasar desapercibido, si tu concepto de ruta incluye pistas de tierra, o si prefieres la entrega de par tosca y ruda de los antiguos motores de dos cilindros a la vieja usanza.
Resumen de MAYAM
La Ducati Diavel V4 2026 demuestra que la tecnología bien aplicada no diluye las sensaciones, sino que las multiplica. Permite que un usuario medio disfrute de prestaciones de infarto con total seguridad y que un piloto experimentado pueda rodar a fuego desatando una tormenta de par motor sobre el asfalto. Despierta un sentimiento de superioridad mecánica y disfrute sensorial único en el mercado actual.
Cuando recogí la moto, no tenia un buen concepto dinámico de ella, pues la última vez que probe una, era una versión 2022 y tenía unos cuantos problemillas dinámicos por el uso del neumático trasero, con lo cual mi entusiasmo era un poco aséptico, pero, poner el monstruo en marcha y esperar que cogiera un poco de temperatura y con solo el sonido de su motor y escape, ya me fue subiendo la adrenalina, pero, la idea era probar y ver su rendimiento y mi opinión tras rodar con ella, por las carreteras y tramos de esta prueba, ya me ha convencido que la evolución de las motos modernas esta a niveles muy altos y cada vez más, no me acabo de creer que con semejante goma trasera, esta moto mantenga una agilidad de manual, ideal y perfecta, vamos al lio del gassss

- Prueba: El test definitivo en el infierno de curvas del Montseny
Crónica de una Ruta extrema de motero a motero (¿Placer real o masoquismo puro?)
Nos subimos a la Ducati Diavel V4 para realizar una prueba de larga distancia. Cruzamos el Montseny rodando a fuego para analizar cómo su electrónica domina el asfalto.
- De motero a motero: Lo que de verdad se siente en el pecho
Vamos a dejarnos de rodeos técnicos de catálogo por un momento. Tú y yo sabemos lo que buscas cuando te gastas una fortuna en una máquina de Borgo Panigale: buscas que se te acelere el pulso antes de pulsar el botón de arranque. Y la Diavel V4 lo hace. Al verla aparcada, con ese descomunal neumático de 240 que parece sacado de un coche de carreras y las cuatro salidas de escape que parecen la batería de un cañón antiaéreo, sientes un respeto que roza el miedo.
Al subirte y arrancar, el sonido del V4 Granturismo te reverbera en el esternón. No es el traqueteo soso de un motor cualquiera; es un rugido ronco, metálico, con mala leche. Rodando con ella, pasas de la intimidación inicial a una especie de complejo de superioridad casi místico. La moto te transmite una conexión física brutal: sientes la elasticidad de su potencia en los riñones cada vez que abres gas y una sensación de control absoluto en las manos. Es una mezcla de adrenalina pura, orgullo y la maravillosa certeza de que la tecnología aeroespacial que llevas entre las piernas está trabajando a milisegundos para que tú solo te preocupes de buscar el siguiente ápice de la curva.

- El laboratorio del diablo: De Sant Celoni a Tona rodando a fuego
Para exprimir de verdad esta bestia en una prueba larga y exigente, diseñamos un bucle perverso por el macizo del Montseny. Un trayecto que es el examen definitivo para cualquier chasis, juego de neumáticos y, por supuesto, para las cervicales del piloto.
Sant Celoni ──► Aiguafreda ──► El Brull ──► Santa Fe del Montseny ──► Viladrau ──► Tona
Tramo 1: Sant Celoni a Aiguafreda y El Brull (El examen de la agilidad)
Arrancamos el test templando neumáticos en las primeras enlazadas. Aquí el asfalto es de tipo abrasivo normal, pero el firme empieza a presentar los típicos baches y desniveles provocados por las raíces de los árboles y los cambios de temperatura invernales. Al encarar las primeras curvas cerradas hacia El Brull, la carretera se vuelve lenta y muy técnica. Es un tramo revirado de primera y segunda marcha donde los puntos peligrosos se esconden tras curvas ciegas sin visibilidad.
La respuesta de la moto: Aquí es donde pusimos a prueba la velocidad de reacción del chasis monocasco. Al obligar a la Diavel a cambiar de dirección de forma violenta en los virajes más lentos, la moto nos demostró que sus 13 kilos de menos respecto a la versión anterior la convierten en un juguete rabioso. La electrónica en modo Sport suaviza la primera insinuación del gas para que el monstruoso neumático de 240 no intente adelantarte por el lado, permitiéndote trazar con tiralíneas.
Tramo 2: Coronando el Montseny hasta Santa Fe (El templo de la velocidad y el asfalto gastado)
Dejando atrás El Brull, la carretera se abre. Encontramos rectas más largas donde desatar la caballería y curvas rápidas de radio constante. Sin embargo, el asfalto aquí arriba está gastado, pulido por las inclemencias climáticas, con zonas sombrías donde la humedad nunca llega a secarse del todo y hojas sueltas en las cunetas. Los desniveles son brutales, con fuertes pendientes que ponen a prueba la retención del motor y el aguante de las suspensiones.
La respuesta de la moto: Rodar a fuego en este tramo requiere fe ciega. Al abrir el acelerador a fondo en las rectas cortas, los 168 cv te hunden los globos oculares en las órbitas. Al llegar a las zonas sombrías y húmedas con la moto inclinada, el control de tracción predictivo obró el milagro: notas una sutilísima intervención que estabiliza la zaga sin cortar la diversión. El aplomo delantero en las curvas rápidas es granítico; la horquilla de 50 mm copia el asfalto gastado absorbiendo los baches sin escupirte hacia fuera ni generar rebotes parásitos.
Tramo 3: El descenso salvaje: De Viladrau a Tona (Frenadas al límite)
El tramo final es una bajada vertiginosa hacia Tona, un asfalto liso y de buen agarre, pero salpicado de horquillas reviradas y fuertes frenadas en bajada donde todo el peso de la moto y el piloto se transfiere directamente al eje delantero.
La respuesta de la moto: Aquí desarrollamos el pilotaje más agresivo de la jornada. Entrando colados aposta en dos virajes para testar el ABS Cornering Evo, la moto ni se inmuto. La potencia de las pinzas Brembo Stylema muerde los discos de 330 mm con una contundencia salvaje, deteniendo la masa de la moto sin balanceos estructurales. La estabilidad y el aplomo en plena frenada con la moto inclinada nos dieron la confianza necesaria para retrasar el punto de frenado hasta límites que parecerían absurdos para una moto de este tonelaje.

- Análisis camaleónico: ¿Cómo se comporta en cada escenario?
En la jungla de asfalto: ¿Cómo va en ciudad?
No nos engañemos, una moto con un neumático trasero que parece el rodillo de una apisonadora no está diseñada para ratonear entre coches en hora punta. El radio de giro es el que es: limitado. Sin embargo, gracias a la tecnología de desactivación de los cilindros traseros, la Diavel V4 no se transforma en una estufa sobre ruedas cuando te pilla un semáforo en rojo. El motor se vuelve dócil en modo Urban, el embrague antirrebote se acciona con un solo dedo y la baja altura del asiento te permite echar el ancla con total seguridad en cualquier pavimento deslizante. Los contras en este escenario son obvios: la anchura de su manillar te obligará a calcular bien los espacios entre los espejos de los coches y el consumo penaliza si juegas a ser el primero en salir de los semáforos.
El arte de viajar: ¿Cómo se comporta en larga distancia?
Sorprendentemente bien… siempre que tus brazos y tu cuello estén en buena forma. La ergonomía del triángulo es sumamente generosa; el mullido del asiento cuida de tu trasero durante horas y la posición de las piernas no fatiga las rodillas. El control de crucero te permite llanear por autopista con una comodidad pasmosa y el motor gira relajado devorando kilómetros sin vibraciones molestas.
¿El gran contra? La protección aerodinámica es inexistente. A partir de velocidades legales, el viento se convierte en un rival que intentará arrancarte la cabeza del cuerpo, por lo que los viajes largos exigen tomarse las cosas con cierta calma o pasar por el gimnasio a entrenar las cervicales.

- Anatomía de la perfección: Lo que le sobra y lo que le falta
Para que la Diavel V4 fuera la moto absoluta en el garaje de cualquier quemado del motor, tendríamos que meterle mano a la mesa de diseño de Borgo Panigale:
- Lo que le sobra: Le sobra el portamatrículas flotante de la rueda trasera. Sí, estéticamente queda espectacular y deja ver el llantón y el neumático de 240 en todo su esplendor, pero es completamente inútil si pisas un charco o te pilla una tormenta regresando por el Montseny. Te va a dejar la espalda como si hubieras estado haciendo motocross. También le sobran algunos gramos de peso en el escape de serie, aunque su melodía lo compense con creces.
- Lo que le falta: Le falta, de manera imperativa, un sistema de suspensión electrónica semiactiva de serie. Por el precio que tiene esta obra de arte italiana, no tener la comodidad de que la suspensión se autorregule en tiempo real según el mapa de motor seleccionado o el estado del firme es un detalle que te deja con ganas de más. También le falta una pequeña cúpula integrada de diseño que desvíe el azote del viento en las vías rápidas sin romper su línea agresiva.
Mi experiencia como maestro de pilotaje técnico
Como monitor que pasa horas enseñando a trazar en carretera, mi veredicto tras esta paliza de kilómetros es claro. La Diavel V4 te exige cambiar el chip mental. Si intentas pilotarla como una superbike pura de 1000 cc, tirándote al interior de la curva de golpe y pretendiendo hacer cambios de apoyo instantáneos con el cuerpo, acabarás agotado y sufriendo. Esta moto exige un pilotaje fluido, anticipando la mirada mucho antes del viraje y haciendo un uso inteligente del contramanillar para vencer la inercia del neumático trasero de 240.
Una vez que entiendes la física de su pisada, es una delicia. La moto te premia con una tracción colosal a la salida de las curvas que ninguna deportiva pura puede igualar. Es una máquina escuela para aprender a gestionar la entrega de potencia y confiar plenamente en la electrónica moderna.
ESPECIFICACIONES
Bloque propulsor
Tipo: Configuración V4 Granturismo, 90 grados, 4 válvulas por cilindro, cigüeñal contrarrotante, orden de encendido Twin Pulse. Refrigeración líquida. Cilindrada 1158 cc.
Diámetro x carrera: 83 x 53,5 mm
Relación de compresión: 14:1
Potencia máxima: 168 cv a 10750 rpm
Par motor: 123 Nm a 7500 rpm
Alimentación: inyección electrónica con cuerpos de mariposa elípticos de 46 mm de diámetro sistema Ride by Wire, escape de acero inoxidable con 4 colectores de salida
Bloque transmisión
Caja de cambios 6 velocidades con sistema Ducati Quick Shift de subida y bajada. Transmisión primaria por engranajes de corte recto. Transmisión secundaria por cadena, piñón delantero de 16 dientes, corona trasera de 43 dientes. Embrague multidisco en baño de aceite con control hidráulico y sistema antirrebote servoasistido
Bloque ciclístico
Chasis monocasco de aluminio
Suspensión delantera con horquilla invertida de 50 mm de diámetro totalmente ajustable. Recorrido delantero 120 mm
Suspensión trasera con monoamortiguador totalmente ajustable y basculante monobrazo de aluminio. Recorrido trasero 145 mm
Freno delantero con doble disco semiflotante de 330 mm, pinzas radiales Brembo Stylema monobloque de cuatro pistones, bomba radial
Freno trasero con disco de 265 mm, pinza flotante Brembo de dos pistones
Llantas de aleación ligera de 5 radios
Neumático delantero Pirelli Diablo Rosso III de 120/70/17”
Neumático trasero Pirelli Diablo Rosso 111 de 240/45/17”
Bloque dimensiones y asistencia
Peso en orden de marcha sin combustible 223 kg
Altura del asiento 790 mm
Distancia entre ejes 1593 mm
Angulo de lanzamiento 23º
Avance 112 mm
Capacidad del depósito de combustible 20 litros
Cuadro de instrumentos con pantalla TFT en color de 5 pulgadas
Electrónica de seguridad con modos de motor, modos de potencia, ABS con asistencia en curva, control de tracción Ducati control de anticaballito, Ducati luz de freno de emergencia, control de salida Ducati Power Launch, control de crucero, sistema manos libres, piñas de mandos retroiluminadas, indicadores de dirección dinámicos
¡Menos pantallas y más asfalto! ¡Gasss a fondo y cabeza fría!
By MAYAM – Fundador y Probador en DirectoMotor
Ex-piloto de velocidad y resistencia 24 horas, devorador de curvas en rallys, instructor de pilotaje técnico en carretera y CEO de directomotor.com. La gasolina corre por mis venas y las dos ruedas son mi única religión.















