Triumph Trident 660 a examen: Finura tricilíndrica frente a la cruda realidad del asfalto
Analizamos a fondo la Triumph Trident 660 de 95 cv. ¿Es la reina del ritmo fluido o sus rivales la superan? Dinámica real en puertos de montaña, problemas conocidos y el veredicto sin filtros de MAYAM.

Bloque 1: Declaración de intenciones. De motero a motero
En las presentaciones internacionales te lo pintan todo de color de rosa. Te suben a la moto, te dan una vuelta por una carretera impecable y te dicen que has comprado el Santo Grial de las dos ruedas. Pero tú y yo sabemos que la realidad no es un catálogo de concesionario. Hoy pasa por nuestro garaje la Triumph Trident 660, una máquina que promete la elasticidad de un tetracilíndrico combinada con la rabia en bajos de un bicilíndrico gracias a su arquitectura de tres pistones. Pero ¿tiene la consistencia necesaria para mantener la trazada limpia cuando el asfalto se rompe, o se queda en un simple ejercicio estético para el postureo urbano? Vamos a desarmarla argumento por argumento, sin histerias, con la honestidad brutal que nos da haber gastado muchas deslizaderas y con el «flow» como única bandera.
Bloque 2: ¿Qué cambia y por qué importa?
La Trident no es un simple lavado de cara; es la propuesta británica para asaltar el segmento más competitivo del mercado, el de las naked medias limitables para el carné A2. Importa, y mucho, porque Triumph ha decidido bajarse de la torre de marfil de los precios premium para pelear en el barro con las superventas japonesas.
Lo verdaderamente relevante aquí es la democratización de la tecnología de Hinckley. No han recortado en lo esencial: mantienen un acelerador electrónico ride-by-wire, dos modos de conducción y un control de tracción desconectable que trabaja para salvarte el pellejo, no para cortar la diversión. Importa porque demuestra que la seguridad pasiva y activa ya no es propiedad exclusiva de las supermotos de 20000 euros.

Bloque 3: Veredicto de MAYAM
¿Cómo es?
Visualmente es un acierto rotundo. Es un diseño limpio, minimalista, con un toque neo-retro que entra por los ojos. Se nota compacta, musculosa y bien rematada, alejándose del aspecto hiperagresivo de estilo «transformer» de la competencia asiática. Es una moto que se siente fina desde el momento en que la miras parado en un semáforo.
¿A quién va dirigida?
A dos tipos de pilotos muy claros. Por un lado, al motorista que sube de cilindrada y busca una escuela de pilotaje noble, predecible y segura. Por otro lado, al motorista maduro y experimentado que está de vuelta de todo, que ya no necesita 180 cv para demostrar nada y que valora la ligereza, la agilidad y un motor elástico que te permita hilar las curvas con un ritmo fluido y constante, sin fatigas inútiles.
Motor
El bloque de tres cilindros en línea, 12 válvulas y DOHC cubica 660 cc. Entrega 95 cv a 10250 rpm y un par motor de 64 Nm a 6250 rpm. Lo mejor de este propulsor es su linealidad. El 90% del par está disponible en casi toda la gama de revoluciones. No hay vacíos abajo, ni desfallecimientos arriba; empuja con una finura que te permite concentrarte en la línea de trazada sin pelearte con el cambio de marchas.
Chasis
A diferencia de sus hermanas mayores que usan aluminio, aquí Triumph recurre a un chasis perimetral de acero tubulado. ¿Es un paso atrás? Sobre el papel, añade algo de peso, pero en el mundo real aporta una nobleza y una flexibilidad controlada memorables. Transmite con absoluta fidelidad lo que pasa bajo la rueda delantera.

Suspensiones y Frenos
En el tren delantero encontramos una horquilla invertida Showa SFF de 41 mm sin regulación, mientras que detrás monta un monoamortiguador Showa con ajuste de precarga. Los frenos quedan firmados por dos pinzas flotantes Nissin de dos pistones con discos de 310 mm delante. Cumplen, pero aquí es donde se nota el ajuste de costes para salir al mercado con un precio competitivo.
Neumáticos
De serie equipa los testados Michelin Road 5. Un acierto pleno para el uso real de esta moto. Calientan rápido, drenan el agua con solvencia y ofrecen un agarre lateral impecable que casa a la perfección con la filosofía del flow en carretera.
Ergonomía y triángulo de pilotaje
Con una altura del asiento de tan solo 805 mm y una estrechez notable en la zona del depósito, cualquiera llega con los dos pies al suelo. Las estriberas no van retrasadas en exceso y el manillar es ancho, situándote en una postura de control absoluto, ligeramente cargado hacia adelante, pero sin castigar las muñecas ni las lumbares. Es una posición natural para dejar correr la moto sin esfuerzo físico.
El corazón de la máquina: Alma de tres pistones y equilibrio británico
El motor tricilíndrico es una obra de arte de la ingeniería de fluidez. Mientras un bicilíndrico te obliga a gestionar las retenciones y las coces abajo, y un tetracilíndrico exige ir a buscar la caballería a la zona roja, este 660 cc ofrece la combinación perfecta. Es predecible, sedoso y emite un aullido por el escape bajo que enamora sin necesidad de recurrir a estridencias estridentes.

Arsenal digital vs. Distracción en marcha: La delgada línea de la cordura
Triumph ha instalado una instrumentación con pantalla TFT multifunción que estéticamente queda muy limpia en su esfera circular. Nos gusta que incluya conectividad opcional y que las ayudas electrónicas (como el ABS en curva y el control de tracción) estén calibradas con un optimismo tecnológico real: actúan de forma invisible para salvarte la vida en caso de imprevisto, no para arruinarte la trazada.
Sin embargo, aquí viene el tirón de orejas: la navegación por algunos menús a través de la piña izquierda, aunque es bastante intuitiva, requiere demasiada atención visual en marcha si quieres cambiar ciertos parámetros. En directomotor.com defendemos la tecnología como salvavidas, pero criticamos con dureza cuando un menú complejo penaliza la atención que deberías estar prestando al vértice de la curva. Al menos, los modos de conducción Road y Rain son de acceso rápido.
Geometría y asfalto: El arte de enlazar curvas sin despeinarse
Para explicar las sensaciones reales del chasis en puertos de montaña hay que olvidarse de las cifras de la ficha técnica y hablar de dinámica pura. El reparto de pesos es excelente. La moto entra en el viraje con solo rozar el manillar con la mirada. No es nerviosa; es progresiva. La estabilidad en mitad de la curva es intachable gracias a la firmeza justa de su chasis de acero, permitiéndote abrir gas con la moto inclinada sin que el tren trasero flote ni descomponga la figura.

- Dinámica por MAYAM y Equipo de DirectoMotor.com
Ciudad
Es un juguete absoluto entre el tráfico urbano. Gira en un pañuelo, el embrague asistido e antirrebote es suave como la mantequilla y el calor que desprende el motor es bastante contenido. Sale desde abajo en segunda o tercera marcha sin dar un solo tirón, haciéndote la vida sumamente fácil entre coches.
Carretera
Es su hábitat natural. Su fuerte no es la aceleración brutal en recta, sino la velocidad de paso por curva. La nobleza del conjunto te permite practicar un pilotaje de «ritmo fluido», manteniendo la inercia sin necesidad de frenadas salvajes ni acelerones espasmódicos. Dejas correr la moto y todo fluye.
Características técnicas para rodar a fuego
Si decides apretarle las tuercas, la Trident te exige finura. Al no tener regulación en la horquilla delantera, si frenas con excesiva violencia a la entrada del viraje, la suspensión se hunde con rapidez, comprometiendo ligeramente la geometría. La clave para rodar rápido con esta británica es la anticipación: frenar con suavidad, aprovechar el excelente freno motor tricilíndrico e inclinar con decisión aprovechando el gran agarre de los Michelin Road 5.

Al lío PRUEBA: De Ripoll a Alp (102 km de pura adrenalina)
Para esta prueba a fondo hemos seleccionado una de las rutas más exigentes e hipnóticas de Cataluña: Ripoll, Campdevánol, Gombrèn, La Pobla de Lillet, Castellar de n’Hug y Alp. Un total de 102 kilómetros que combinan asfalto impecable, zonas reviradas de montaña, asfalto roto de alta montaña y el mítico paso por el Coll de la Creueta.
Radiografía del comportamiento tramo a tramo
Tramo 1: Ripoll a Gombrèn (por Campdevánol): Carretera media, con buen firme al inicio que se va estrechando. Aquí la Trident es pura diversión. El motor en segunda y tercera marcha te saca de las curvas con una elasticidad insultante. El nivel de cansancio es cero; disfrutas del paisaje y de la melodía del escape.
Tramo 2: Gombrèn a La Pobla de Lillet: Asfalto más rugoso y curvas enlazadas ciegas. Aquí la agilidad de los 189 kg en orden de marcha de la moto permite corregir la trayectoria con facilidad si te encuentras gravilla o un imprevisto en mitad de la trazada. Es una rodada sumamente agradecida.
Tramo 3: La Pobla de Lillet a Castellar de n’Hug y Alp (Paso por la Creueta): Aquí subimos a más de 1.800 metros. El asfalto se vuelve frío y bacheado en algunas zonas altas. En las horquillas más cerradas de subida, la respuesta limpia del acelerador electrónico evita que tengas que tirar de embrague. Sin embargo, en el descenso rápido hacia Alp, si el asfalto presenta ondulaciones fuertes, la suspensión trasera peca de seca y transmite los impactos directamente a tu espalda, pasando de ser la moto más divertida a una experiencia algo sufridora si pretendes mantener un ritmo de carrera ilegal. Al llegar a Alp, el nivel de fatiga general es notablemente bajo en brazos y hombros, confirmando que su ergonomía es un acierto, aunque tus posaderas pedirán un descanso debido a un mullido de asiento algo espartano.
Mi opinión de MAYAM: Sensaciones al límite
Rodando a ritmo alto por el tramo de Castellar de n’Hug, mi nivel de disfrute con esta moto fue altísimo, precisamente porque no te exige un esfuerzo físico titánico para ir rápido. Su comportamiento dinámico destaca por una palabra: predictibilidad. No te va a dar un susto inesperado. La dirección va clavada al suelo y el motor tiene esa elasticidad mágica que te permite mantener la concentración en trazar la línea perfecta, dejando correr la moto con finura británica. Es una moto escuela, sí, pero con carácter suficiente para no aburrir a un piloto curtido.

- Pros y contras
Pros:
- Motor tricilíndrico elástico, sedoso y con un sonido adictivo.
- Agilidad y facilidad de pilotaje soberbias.
- Electrónica bien calibrada que actúa como un verdadero salvavidas.
- Estética Neo-Retro muy cuidada y acabados de calidad.
Contras:
- Horquilla delantera sin posibilidad de regulación.
- Amortiguador trasero algo seco en asfaltos muy rotos.
- Mullido del asiento del piloto duro tras más de dos horas de ruta.
- Menús de la pantalla TFT mejorables en cuanto a navegación rápida.
Críticas y problemas detectados por los usuarios
Como siempre hacemos en directomotor.com, escuchamos a la comunidad. Los usuarios de la Trident 660 (modelo anterior) reportan de manera recurrente tres puntos específicos:
El tacto inicial del freno delantero: Algunos dueños se quejan de que requiere apretar la maneta con fuerza si se realiza una conducción muy deportiva, achacable a las pinzas flotantes de dos pistones.
Falsos puntos muertos: Se han reportado quejas ocasionales al pasar de primera a segunda marcha en frío si no se realiza el movimiento del pie con decisión.
Oxidación prematura del tornillo del amortiguador trasero: Un fallo estético detectado en zonas costeras o de alta humedad si no se cuida la limpieza.
Fiabilidad, mantenimiento y economía de uso
Mecánicamente, el bloque 660 es una evolución muy testada del legendario motor de la Street Triple, por lo que su fiabilidad estructural está fuera de toda duda. No se conocen campañas de revisión graves ni fallos catastróficos de diseño. Su envejecimiento es muy digno gracias a la calidad de la pintura del depósito y los plásticos.
Consumo real en la prueba: 4,8 litros a los 100 km alternando ritmos deportivos con tramos tranquilos.
Autonomía: Con su depósito de 14 litros, superarás con facilidad los 260-280 km antes de que salte la reserva.
Costes de mantenimiento: Triumph ofrece intervalos de revisión cada 16.000 km o un año, lo que reduce drásticamente el coste de propiedad frente a rivales que obligan a pasar por el taller cada 10000 km.
Nivel de seguridad pasiva
La moto puntúa alto aquí. La integración del ABS continental y el control de tracción con lectura de parámetros de velocidad de las ruedas evita deslizamientos innecesarios. Además, la óptima iluminación Full LED garantiza una visibilidad excelente durante las rodadas nocturnas por puertos de montaña.
¿Te la comprarías? ¿Por qué?
Sí, ¿Por qué?
Me la compraría sin dudarlo si buscara una moto polivalente para el día a día que, a su vez, me permitiera disfrutar los fines de semana de rutas de montaña con un ritmo fluido y sin complicaciones. Su relación calidad-precio-prestaciones es, actualmente, de las mejores del mercado naked.
No, ¿Por qué?
No me la compraría si mi objetivo principal fuera rodar habitualmente en circuito o si buscase las sensaciones radicales de una supernaked. Si mides más de 1,85 metros, la moto te quedará estéticamente pequeña y te sentirás algo encajonado en las tiradas largas.
Resumen y conclusión técnica experta
El equipo de directomotor.com coincide en que la Triumph Trident 660 es un soplo de aire fresco. Ha demostrado que se puede fabricar una naked lógica, económica de mantener y segura, sin renunciar al carácter ni a la personalidad mecánica. Su parte ciclo cumple con notable alto para el 95% de los usuarios, penalizando únicamente si se le busca el límite absoluto en asfaltos degradados.
Resumen de MAYAM: Esta moto es la viva encarnación de mi filosofía en carretera: el triunfo de la finura y el ritmo constante sobre la fuerza bruta. No necesitas mil asistentes ni suspensiones electrónicas de Gran Premio para dibujar sonrisas en las curvas de La Creueta. La Trident 660 te demuestra que, en el motociclismo real, menos sigue siendo más cuando el motor tiene alma y el chasis responde con honestidad.
ESPECIFICACIONES
Arquitectura mecánica: Tricilíndrico en línea, refrigeración líquida, 12 válvulas, DOHC
Cilindrada: 660 cc
Potencia 95 cv a 10200 rpm
Par: 64 Nm a 6250 rpm
Alimentacióne: Inyección electrónica secuencial multipunto con acelerador electrónico ride-by-wire
Transmisión y embrague: Caja de cambios de seis velocidades acoplada a embrague asistido e antirrebote
Estructura del chasis: Perimetral fabricado en acero tubular de alta resistencia
Suspensión delantera: Horquilla invertida Showa SFF con barras de 41 mm y 120 mm de recorrido
Suspensión trasera: Monoamortiguador Showa con varillaje de unión y ajuste de precarga en el muelle
Frenada delantera: Doble disco flotante de 310 mm con pinzas Nissin de dos pistones y ABS
Frenada trasera: Disco único de 255 mm con pinza Nissin de un solo pistón
Medidas de llantas y gomas: Delantera 17 pulgadas con neumático 120/70. Trasera 17 pulgadas con neumático 180/55.
Capacidad del depósito: 14 litros
Peso neto declarado: 180 kg
¡Rodad con cabeza, trazad con finura y disfrutad del viaje! ¡Gasss en la línea correcta!
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor
De la competición de resistencia al asfalto del día a día: analizando cada curva con la precisión de la vieja escuela y la pasión de quien vive pegado a un manillar.















