KTM 1390 Super Duke R Evo vs Ducati Streetfighter V4 S: El choque definitivo de titanes hypernaked en asfalto real
¿Bestia de par o bisturí de circuito? Enfrentamos a fondo la KTM 1390 Super Duke R Evo y la Ducati Streetfighter V4 S en la Ruta del Silencio. Análisis sin filtros.
Compromiso ético de DirectoMotor: “Aquí no se maquillan los datos, nuestro compromiso es la humildad informativa.”

¿Sirven de verdad 200 caballos en una carretera de montaña o solo estás pagando para que la electrónica te salve de ti mismo?
Por un lado, tienes el martillo del bicilíndrico austriaco con 145 Nm arrancando el asfalto desde 3.000 vueltas; por el otro, la afilada melodía del V4 de Bolonia pidiéndote guerra a 13.000 revoluciones mientras tu cuello pide clemencia. En circuito la teoría lo aguanta todo, pero cuando el asfalto se riza y el barranco mira de cerca, la física real pone a cada una en su sitio.
¿Eres de empuje salvaje en medios o de estirada infinita de carreras? ¿KTM 1390 Super Duke R Evo o Ducati Streetfighter V4 S?
Aquí mi pasión está dividida, pero mi tendencia es más austriaca que italiana, porque, me encanta la patada del bicilíndrico y el enorme par que te hace volar a ras de suelo, pero, no me importa pilotar la bestia italiana, mi corazón esta dividido.

Vivimos en una era donde los departamentos de marketing nos bombardean con cifras astronómicas de potencia que parecen diseñadas para ganar discusiones de barra de bar antes que para rodar con sentido por un puerto de montaña. Enfrentar a la KTM 1390 Super Duke R Evo vs Ducati Streetfighter V4 S no es solo comparar dos de las naked más radicales del planeta, sino poner contra las cuerdas dos filosofías antagónicas sobre cómo gestionar la física, la inercia y la cordura en carretera abierta.
Nos hemos alejado deliberadamente de los trazados de gran premio impolutos donde cualquier moto con alerones parece un misil sobre raíles. Nos hemos llevado ambas monturas al laboratorio del mundo real, allí donde el asfalto bacheado, la grava traicionera y las curvas ciegas dictan sentencia sin piedad.

- El tren delantero y la entrada en curva: Confianza en el ápice
El momento crítico en moto es esa fracción de segundo que va desde que sueltas la maneta de freno hasta que el neumático delantero está firmemente apoyado en el viraje buscando el ápice. Aquí se decide absolutamente todo: la velocidad de paso, la precisión de la trazada y, por encima de todo, la integridad del piloto.
En la KTM 1390 Super Duke R Evo, la agilidad de inscripción sorprende por su neutralidad inmediata. Pese a montar un neumático trasero de generosa sección, el ancho manillar permite ejecutar un contramanillar casi quirúrgico, venciendo el perfil del compuesto sin obligarte a pelear físicamente contra la inercia giroscópica. La horquilla semiactiva WP Apex de tercera generación lee el terreno con solvencia, aunque transmite una sensación inicial de mayor flotabilidad que su rival italiana. Una vez colocada en el ángulo de inclinación, la fidelidad de trazada es intachable; no tiende a levantarse ni exige correcciones constantes de brazos, permitiendo cerrar el radio con una facilidad pasmosa.
Por su parte, la Ducati Streetfighter V4 S es un auténtico bisturí de competición desprovisto de carenado. Su tren delantero Öhlins Smart EC 2.0 no filtra absolutamente nada: te dice exactamente en qué grano de asfalto estás apoyando los neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa SP V4. La agilidad de inscripción es fulgurante, casi telepatía pura, pero exige decisión. Si dudas en la entrada o entras con el cuerpo agarrotado, la moto te lo reprocha con una rigidez que intimida; si te tiras al ápice con convicción técnica, traza como un compás milimétrico sin salirse ni medio milímetro de la línea ideal.
Puntuación tren delantero KTM: 8,5/10
Puntuación tren delantero Ducati: 9,5/10

- Comportamiento de la parte ciclo y chasis: La gestión de las inercias
Someter un chasis a las fuerzas combinadas de deceleraciones brutales y aceleraciones de infarto en asfalto secundario revela de inmediato la madurez de su diseño estructural.
El bastidor tubular de acero al cromo-molibdeno de la austriaca utiliza el propio motor LC8 como elemento autoportante, ofreciendo un soporte hidráulico soberbio gracias a las válvulas electromagnéticas que gestionan el anti-dive. En frenadas al límite, la horquilla retiene un recorrido útil admirable para absorber las ondulaciones del pavimento sin descomponer la geometría de la dirección. A la hora de acelerar, el sistema anti-squat del basculante monobrazo sostiene la zaga con solidez imperial, transfiriendo cada caballo al asfalto sin abrir la trayectoria de la rueda delantera ni exigir rectificaciones de emergencia. En enlazadas rápidas, el cambio de apoyo requiere algo más de anticipación corporal, pero el chasis digiere la transición con una nobleza encomiable, disipando cualquier atisbo de oscilación parásita en el manillar.
La Ducati confía en su compacto bastidor Front Frame de aluminio anclado a las culatas del Desmosedici Stradale. La rigidez torsional es masiva, propia de las carreras de velocidad puras. En apoyos fuertes, la deceleración clava la moto con una estabilidad clínica, aunque en asfalto rizado la horquilla transmite impactos secos que demandan máxima concentración en las muñecas. Al dar gas saliendo del viraje, la zaga se siente rocosa y la moto sale catapultada hacia adelante en línea recta; sin embargo, en cambios de apoyo inmediatos de izquierda a derecha, esa extrema rigidez estructural exige un esfuerzo físico notable al piloto para forzar el cambio de plano, llegando a generar leves sacudidas si el asfalto no está completamente liso.
Puntuación chasis y suspensiones KTM: 9.0/10
Puntuación chasis y suspensiones Ducati: 9.0/10

- Planta motriz y gestión del par: La tracción limpia
Analizar estos propulsores implica adentrarse en dos mundos mecánicos irreconciliables: la fuerza bruta instantánea de un bicilíndrico en V a 75 grados frente al aullido estratosférico de un cuatro cilindros en V derivado directo de MotoGP.
El corazón de la KTM cubica 1.350 centímetros cúbicos y entrega una pegada devastadora desde apenas 3.000 revoluciones. La conexión entre el acelerador ride-by-wire y la rueda trasera es de una dulzura milimétrica si se seleccionan los mapas adecuados, habiendo desterrado el tosco traqueteo a bajas vueltas gracias a la distribución variable Camshift. El rango útil es sencillamente infinito en carretera secundaria: puedes enlazar tres puertos de montaña sin bajar de tercera marcha, dejando que la ola de par catapulte la moto con una elasticidad aterradora. La IMU de seis ejes trabaja en la sombra como un guardián silencioso; el control de tracción y el anti-wheelie intervienen con tal sutileza que permiten mantener el ritmo fluido sin esos cortes secos de encendido que rompen el avance natural.
El propulsor Desmosedici Stradale de 1.103 centímetros cúbicos de la Streetfighter V4 S juega con otras reglas. Por debajo de 6.000 revoluciones el motor responde con relativa timidez y emite un calor infernal que tuesta las piernas del piloto sin compasión. Pero una vez superada la barrera de las 8.000 vueltas, la entrega de potencia se vuelve una sinfonía desbocada que parece no acabarse nunca, estirando hasta más allá de las 13.000 revoluciones con una rabia que desborda cualquier carretera convencional. La electrónica de Borgo Panigale es de las más sofisticadas del mundo, gestionando el deslizamiento lateral con precisión de cirujano, aunque el piloto debe mantenerse permanentemente atento al selector de marchas para no caer en la zona perezosa del tacómetro.
Puntuación motor y electrónica KTM: 9,5/10
Puntuación motor y electrónica Ducati: 9.0/10

- Sistema de frenado y retención: La estabilización de la masa
El arte de pilotar a buen ritmo radica en saber detener la masa del conjunto sin desestabilizar la geometría ni romper la armonía del viraje.
Ambas máquinas recurren al armamento más pesado del catálogo de Brembo: pinzas Stylema en la KTM y las exclusivas Hypure en la Ducati, mordiendo discos flotantes de 320 y 330 milímetros respectivamente con bombas radiales de primer nivel.
En la Super Duke, la dosificación de la maneta permite modular la presión con un solo dedo de forma exquisita. El mordiente inicial es progresivo, ideal para aplicar trail braking hasta bien entrado el viraje sin miedo a clavar el tren delantero ni descolocar la suspensión. Al bajar marchas sin contemplaciones mediante el quickshifter bidireccional, el embrague antirrebote y la regulación del freno motor (MSR) tragan la retención con una calma asombrosa, manteniendo la zaga anclada al suelo sin el menor amago de chattering. El ABS en curva actúa con una madurez impecable, permitiendo rectificar la velocidad con la moto inclinada sin intrusiones prematuras ni pérdidas de tacto hidráulico.
En la Streetfighter, la mordida de las pinzas Hypure es instantánea, casi brutal. Basta rozar la maneta para sentir cómo la desaceleración clava el conjunto contra el asfalto. Ofrece una potencia de frenada estratosférica que en circuito resulta impagable, pero que en carretera secundaria rota o con humedades puede llegar a exigir un tacto de seda para no transferir peso al tren delantero de manera violenta. Su embrague antirrebote trabaja con limpieza absoluta y el ABS Cornering EVO 2 de Ducati permite apuradas de infarto con total solvencia, transmitiendo siempre una sensación de control absoluto bajo una supervisión electrónica impecable.
Puntuación frenos KTM: 9,5/10
Puntuación frenos Ducati: 9,5/10

- Evaluación exclusiva: El factor DirectoMotor
Triángulo ergonómico de combate
- KTM: Asiento amplio a 834 mm, estriberas bien centradas y manillar ancho con posición dominante.
- Ducati: Estriberas más altas y retrasadas, asiento a 845 mm inclinado hacia el depósito y manillar plano y bajo.
- KTM: Permite mover el tronco y descolgarse con mínimo desgaste físico, tolerando tiradas de más de dos horas sin fatiga lumbar.
- Ducati: Carga un peso excesivo en muñecas y antebrazos en tramos lentos, pasando factura física a los 45 minutos.
Compromiso del calzado de serie
- KTM: Michelin Power Cup 2, perfil redondeado con excelente huella en inclinación media.
- Ducati: Pirelli Diablo Supercorsa SP V4, perfil hiperagudo pensado para máxima superficie de contacto en máxima inclinación.
- KTM: Calienta rápido en asfalto frío y ofrece un agarre predecible en condiciones cambiantes de carretera abierta.
- Ducati: Rendimiento supremo con asfalto perfecto y temperatura óptima, pero muy crítico y con pérdida de confianza si baja el termómetro o el piso está sucio.
La mentira del catálogo
- KTM: Los 190 cv anunciados arriba son pura anécdota frente a la verdadera arma: 145 Nm de par en medios. El modo Track extremo es inútil por excesiva brusquedad del gas.
- Ducati: Los 208 cv a 13.000 rpm son una quimera publicitaria en montaña; el 80% del tiempo de pilotaje en ruta transcurre por debajo de la zona dulce del motor.
- KTM: Obliga a configurar un modo personalizado con entrega suave para no pelear contra un potro salvaje que agota mentalmente.
- Ducati: Genera frustración al constatar que para extraer su potencial real necesitas estirar marchas hasta velocidades ilegales o rodar en circuito.

Ruta de prueba: La orografía salvaje del Maestrazgo y la Ruta del Silencio
Para poner a prueba la resistencia física de los bastidores y la templanza de los pilotos, trazamos un recorrido de 215 kilómetros por el corazón agreste de Teruel y el norte de Castellón: Alcañiz – Calanda – Mas de las Matas – Castellote – Olocau del Rey – Tronchón – Villarluengo – Ejulve – Aldehuela – Aliaga.
📍 Tramo 1: De Calanda a Castellote y Olocau del Rey
Asfalto rápido, ancho y bien peraltado en su inicio que va cerrándose paulatinamente a medida que el relieve se arruga. Curvas de radio medio de cuarta y tercera marcha donde el motor de la Ducati respira a placer, estirando la voz de sus cuatro cilindros con una compostura impecable. El ritmo que se adopta aquí es ágil, amplio y asertivo, disfrutando del flujo de las trazadas sin interrupciones.
📍 Tramo 2: De Tronchón a Villarluengo y Ejulve (El corazón de la Ruta del Silencio)
La carretera se estrecha dramáticamente. El asfalto se vuelve rugoso, con cambios de rasante ciegos, horquillas de primera y segunda marcha y paredes de roca que intimidan en cada ápice. Es el reino absoluto del chasis tubular y el par motor de la KTM. Rodar aquí con la Ducati exige un trabajo de concentración titánico y un baile constante sobre la palanca de cambios para no dejar caer el motor de vueltas, mientras que la Super Duke despacha las curvas lentas con una estirada limpia en segunda marcha que catapulta la moto hacia el siguiente viraje sin pestañear.
📍 Tramo 3: De Ejulve a Aldehuela y descenso hacia Aliaga
Un desfiladero geológico imponente con curvas enlazadas sobre un piso con parches de alquitrán y gravilla suelta en los bordes. El ritmo debe ser calculador, aplicando un pilotaje analítico donde la anticipación visual y el freno trasero son indispensables para estabilizar las inercias antes de meter la rueda en la trazada limpia. Un tramo tan bello como demoledor para la espalda.

- Dinámica: Lo que percibe el piloto y el balance entre gozo y sufrimiento
Tras culminar la ruta, la lectura que arrojan ambas máquinas no admite medias tintas. Rodar tranquilo con cualquiera de estos dos artefactos es un contrasentido: desprenden calor, protestan a bajo régimen y exigen atención constante.
A ritmo rápido y fluido, la KTM 1390 Super Duke R Evo es pura diversión adictiva. Lo mejor que inspira es una sensación indestructible de poder bajo el puño derecho; no importa si te equivocas de marcha o si calculas mal la salida de una horquilla, el motor LC8 te rescata con una patada de par que dibuja una sonrisa en el casco. Lo que menos convence es su volumen frontal, que transmite una estampa algo masiva desde el puesto de mandos, y la complejidad innecesaria de algunos menús de configuración en la piña izquierda que penalizan la atención si intentas cambiar parámetros sobre la marcha.
La Ducati Streetfighter V4 S inspira respeto reverencial y una sensación de exclusividad mecánica sin rival. Lo mejor que entrega al piloto es la pureza de guiado de su tren delantero: entrar frenando hasta la cocina sintiendo cada milímetro de apoyo en la palma de las manos es una experiencia casi mística. Lo peor es su nivel de exigencia física y mental. Si decides rodar a fuego por una carretera revirada y bacheada, la moto te pedirá un esfuerzo atlético brutal; la extrema rigidez del chasis Front Frame no perdona un solo error de colocación corporal y el calor que desprende el banco trasero del motor en tramos lentos llega a ser sencillamente agobiante.

¿Se sufre o se disfruta?
Con la KTM se disfruta el 90% del tiempo y se sufre únicamente cuando miras el marcador y te das cuenta del ritmo disparatado al que viajas sin aparente esfuerzo. Con la Ducati se sufre deliciosamente para alcanzar ese 10% de éxtasis absoluto que solo un motor de Gran Premio desatado es capaz de conceder.
- Lo que más nos gusta en DirectoMotor
El punto de saturación del bastidor en estas bestias modernas se sitúa a años luz de lo que cualquier piloto sensato debería buscar en vía pública. Sin embargo, cuando se fuerza la máquina en apoyos muy enérgicos sobre asfalto degradado, la KTM avisa siempre con nobleza: el chasis tubular transmite una ligera flexión lateral que te advierte exactamente de cuánto agarre le queda a la goma trasera antes de que intervenga la electrónica. Jamás corta el ritmo bruscamente; te informa con honestidad.
La Ducati, por el contrario, rechaza la flexión. Su bastidor permanece inmutable hasta que la fuerza lateral desborda el agarre disponible, momento en el cual confía ciegamente en sus algoritmos predictivos para recolocar la trayectoria. Es pura eficacia de carreras, pero exige un acto de fe ciega en la tecnología que no siempre casa con la prudencia que exige la carretera abierta.

- Veredicto y opinión: MAYAM vs Albert
Albert, probador incansable del equipo y amante de las sensaciones afiladas de circuito, lo tiene claro:
«La Ducati Streetfighter V4 S es la obra de arte definitiva. Sí, te revienta los antebrazos en tramos rotos y tienes que jugar con el cambio como si te fuera la vida en ello, pero cuando la carretera se despeja, el asfalto agarra y engranas marchas a 12.000 vueltas con la moto inclinada, no hay nada en este planeta que te haga sentir más cerca de ser un piloto del mundial. Yo me quedo con la roja sin dudarlo.»
Por mi parte, tras décadas desgastando deslizaderas y sumando cientos de miles de kilómetros en todo tipo de escenarios, mi criterio busca la eficacia real, el ritmo fluido y la supervivencia sin renunciar a la emoción:
«La Streetfighter es un capricho soberbio para tener expuesto en el salón y sacarlo a pasear en tandas de circuito o puertos de asfalto perfecto. Pero para comerte la montaña de verdad, para lidiar con el asfalto roto, la gravilla imprevista y la fatiga tras cuatro horas enlazando curvas sin descanso, la KTM 1390 Super Duke R Evo es el arma definitiva. Su demoledora respuesta en medios hace que pilotar rápido parezca ridículamente sencillo. Mi elección para el mundo real es la austriaca.»

- Puntuación final comparativa
| Apartado analizado (1/10) | KTM 1390 Super Duke R Evo | Ducati Streetfighter V4 S |
| Precisión tren delantero | 8,5 | 9,5 |
| Nobleza de chasis en asfalto real | 9.0 | 8,5 |
| Respuesta del motor en medios | 10 | 8.0 |
| Estirada a alto régimen | 8,5 | 10 |
| Potencia y tacto de frenada | 9,5 | 9,5 |
| Ergonomía y confort en ruta | 8,5 | 7.0 |
| Integración de electrónica de seguridad | 9,5 | 9,5 |
| Facilidad para mantener ritmo fluido | 9,5 | 8.0 |
| Nota global DirectoMotor | 9,1 | 8,7 |
Filosofía sobre el asfalto:
“El asfalto de la montaña no entiende de vanidades ni de hojas de catálogo; la verdadera maestría de un piloto no se mide por la velocidad con la que encara las rectas, sino por la serenidad, la finura y el respeto con los que acaricia cada curva para regresar siempre a casa con los suyos”
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor
Expiloto de motos y coches (24 horas y velocidad, piloto de rallys y motocross, monitor de pilotaje), monitor de cursos de pilotaje en carretera, CEO de directomotor.com, probador y viajero incansable: devorar kilómetros con criterio técnico es mi auténtico salvoconducto vital.















