Ruta Sierra de la Demanda: radiografía técnica de 250 km para dominar el pilotaje real
Descubre la radiografía técnica de la Sierra de la Demanda: 250 km de curvas reviradas, gestión de masas, frenada regresiva y el veredicto de MAYAM en DirectoMotor.
Compromiso ético de DirectoMotor: “Aquí no se maquillan los datos, nuestro compromiso es la humildad informativa”
¿Crees de verdad que una maxi-trail moderna de 260 kilos con suspensiones electrónicas vuela en puertos revirados o te estás engañando frente a un chasis rígido bien reglado?
En la Sierra de la Demanda vemos a pilotos peleándose contra la inercia y sobrecalentando el freno delantero al entrar pasados por culpa de menús interminables y geometrías burguesas, mientras una máquina ágil con transferencias de masas controladas les saca los colores en cada horquilla ciega.
¿Sois de los que confían ciegamente en que el ABS en curva y el control de tracción arreglen una mala trazada, o preferís sentir el agarre mecánico del chasis y retrasar el ápice a pulso?
Yo soy de los que prefiero sentir el agarre mecánico del chasis y retrasar el ápice a pulso.
- El corazón de las rutas: Sierra de la Demanda y alrededores (250 km)
Hay rutas concebidas para pasear en sexta velocidad contemplando postales campestres, y hay escenarios que exigen aplicar la física del pilotaje para no terminar recogiendo plásticos en una escapatoria de grava. La Sierra de la Demanda representa un desafío implacable de 250 kilómetros donde los vicios adquiridos en rectas de autovía quedan al descubierto al llegar al tercer viraje cerrado. Nuestro compromiso ético en DirectoMotor es innegociable: aquí no se maquillan los datos, nuestro compromiso es la humildad informativa, lo que significa que hablaremos de asfalto roto, transferencias de pesos críticas y fatiga de frenos sin el barniz publicitario habitual.
Este enclave interprovincial entre Burgos, La Rioja y Soria exige concentración absoluta y una finura quirúrgica al manillar. No vale acelerar con rabia en la salida para luego clavar frenos en pánico ante un radio decreciente. La clave reside en hilar las trayectorias con fluidez y dejar correr la moto sin crispaciones en el tren delantero.
Puntuación técnica del trazado: 9,2/10.
- El perfil de la ruta: ¿técnica o exigente?
Este recorrido es predominantemente técnico y exige un fondo físico notable si pretendes mantener una cadencia limpia durante cuatro o cinco horas seguidas. No es una carretera diseñada para neumáticos desgastados por el centro ni para quien sufra vértigo ante cambios repentinos de rasante.
El trazado combina secciones de tercera velocidad con curvas de radio variable, horquillas lentas que demandan apoyo en segunda marcha y paellas enlazadas donde la compresión de la horquilla pone a prueba el hidráulico de cualquier montura. El coeficiente de agarre del firme cambia constantemente debido a la resina de los pinos y zonas húmedas en laderas norte. Si la mirada se queda clavada a cinco metros del guardarraíl, la moto se irá directa hacia el exterior por pura física centrífuga.
Grado de exigencia física y mental: 8,8/10.
- La actitud al manillar: fluidez geométrica, trazada y gestión de masas
La agresividad espasmódica y las frenadas histéricas son el camino directo al agotamiento físico prematuro o al susto en mitad de la trazada. Si intentas batir el récord de frenada apurando hasta el ápice sin haber descargado peso de forma progresiva, la horquilla delantera hará tope, la geometría de la dirección se cerrará y perderás todo tacto sobre el neumático.
El secreto para dominar este territorio es la fluidez geométrica. La técnica exige retrasar el punto de entrada para ganar visibilidad en las curvas ciegas, practicar el contramanillar con decisión, pero sin rigidez en los antebrazos, y modular el freno delantero con tacto milimétrico para estabilizar el chasis antes de inclinar. El cuerpo debe anticipar el movimiento de la moto descargando las estriberas con suavidad. Cuando los movimientos son armónicos, la moto no protesta y el neumático trabaja en su ventana óptima de temperatura sin degradarse por apoyos bruscos.
Nivel de precisión dinámica requerida: 9,5/10.
- La estación perfecta
El periodo ideal para acometer este trazado abarca desde finales de mayo hasta mediados de octubre. El inicio del otoño regala contrastes visuales espectaculares, pero exige máxima prudencia con las alfombras de hojas húmedas en las zonas sombrías.
Conviene evitar radicalmente el invierno y las primeras semanas de primavera. Las altitudes de los pasos de montaña retienen humedad residual, placas de hielo negro y gravilla suelta arrojada por las quitanieves, lo que fulmina el coeficiente de adherencia y transforma cada curva en una ruleta rusa. Si el asfalto está frío, las carcasas no alcanzan su presión de trabajo idónea y la confianza en el tren delantero se reduce a cero.
Idoneidad temporal y agarre térmico: 8,5/10.
- Planificación por tramos (bloques de 200 a 300 km)
La fatiga es el mayor enemigo del piloto en carretera de montaña. Dividir la ruta en sectores homogéneos permite mantener la lucidez y la agilidad de reflejos intactas.
- Tramo 1: Salas de los Infantes a Quintanar de la Sierra y Neila (85 km)
Arrancamos con asfalto ancho y curvas enlazadas de radio medio donde calentar neumáticos y comprobar el retorno de suspensiones. La subida hacia las lagunas presenta horquillas cerradas de primera y segunda velocidad con desniveles pronunciados. La mirada debe proyectarse bien arriba para buscar la salida sin descolocar la espalda.
Dificultad técnica del tramo: 9.0/10.
- Tramo 2: Neila a Mansilla de la Sierra y Anguiano (90 km)
Una sección angosta y ratonera que transcurre encajonada entre cañones y desfiladeros. La carretera se estrecha y el pavimento muestra parches irregulares que ponen a prueba el tarado de compresión en baja velocidad. La trazada debe ceñirse escrupulosamente al carril derecho, anticipando la posible presencia de animales o piedras desprendidas.
Dificultad técnica del tramo: 9,3/10.
- Tramo 3: Anguiano hacia Ezcaray por el puerto de Pradilla (75 km)
El ascenso y posterior descenso de este puerto es un auténtico máster en transferencias longitudinales de carga. Horquillas sucesivas donde practicar la frenada regresiva para mantener el morro hundido justo lo necesario antes de abrir gas con la moto levantada. Una delicia técnica que culmina en terreno abierto con curvas rápidas de apoyo constante.
Dificultad técnica del tramo: 8,7/10.
- La montura usada: mi KTM 1290 Super Duke GT
Para esta prueba de fuego recurrimos a nuestra unidad habitual de fatigas: la KTM 1290 Super Duke GT equipada con maletas laterales. Este bicilíndrico en V a 75 grados entrega un par demoledor desde bajo régimen que permite negociar virajes de segunda o tercera con una reserva de aceleración fulgurante sin necesidad de estirar marchas como un descosido.
La electrónica de suspensiones semiactivas WP permite devorar las irregularidades del asfalto riojano y burgalés con aplomo intachable, aunque la navegación por sus pantallas exige familiarizarse previamente en parado para no desviar los ojos del asfalto ni una fracción de segundo. Con las maletas cargadas, el centro de gravedad se retrasa ligeramente, exigiendo cargar algo más de peso sobre el manillar ancho al encarar giros lentos.
Rendimiento y comportamiento dinámico: 9,4/10.
- La moto perfecta para abordar este reto
La máquina ideal para extraer todo el jugo a la Sierra de la Demanda no es un misil de circuito con semimanillares que te parta la espalda a los 50 kilómetros, ni una mastodóntica rutera de 300 kilos que sufra para frenar en bajada.
El equilibrio perfecto se encuentra en el territorio de las sport-touring ligeras, crossover o maxi-naked bien plantadas, con propulsores bicilíndricos o tricilíndricos de entre 900 y 1200 centímetros cúbicos, manillar ancho para maximizar la palanca en el contramanillar y suspensiones de calidad con recorrido progresivo. Menos peso siempre equivaldrá a mayor control dinámico en asfalto quebrado.
Idoneidad del concepto mecánico: 9.0/10.
- El balance: ¿se sufre o se disfruta?
El sufrimiento aparece únicamente cuando el ego supera a la pericia del piloto o cuando se pretende pelear contra la inercia de la moto en lugar de acompañar sus movimientos naturales.
Si aplicas la técnica adecuada, controlas la respiración y gestionas el gas con dulzura milimétrica, la Sierra de la Demanda ofrece una de las experiencias de comunión mecánica más gratificantes del panorama nacional. La satisfacción de enlazar seis curvas seguidas sin tocar apenas el freno, manteniendo una trazada milimétrica y sintiendo el empuje limpio del motor, no tiene comparación posible.
Índice de disfrute y recompensa al piloto: 9,6/10.
- Veredicto DirectoMotor: De motero a motero
No salgas a la carretera a demostrar nada a nadie. La montaña tiene sus propias reglas y la soberbia siempre termina en el suelo. Disfrutar de la moto consiste en regresar a casa con la sonrisa dibujada bajo el casco y la tranquilidad de haber rodado con margen de seguridad absoluto.
- Actitudes y aptitudes de pilotaje
La humildad técnica es la virtud suprema del buen piloto. No te obsesiones con inclinar hasta rozar componentes si tu trazada es errática o si invades el carril contrario al salir de las curvas. Trabaja la anticipación visual, aprende a leer el asfalto y practica la dulzura sobre los mandos.
- Las ilusiones y los deseos
El deseo de explorar rincones remotos debe ir siempre acompañado de una preparación meticulosa de la máquina. La ilusión de un viaje inolvidable se arruina rápidamente por unas presiones de neumáticos descuidadas o una cadena sin tensión correcta.
- Dinámica de pilotaje a adoptar para disfrutar y descubrir
La técnica más eficaz en este trazado es la trazada defensiva y fluida. Retrasar el ápice en las curvas ciegas amplía el campo visual hasta en un 40%, permitiendo anticipar imprevistos sin sobresaltos.
Dónde se puede mejorar y por qué: Trabajar la finura en la fase de transición entre soltar el freno y abrir gas; eliminar los tirones en ese punto neutro evita descargas parásitas en la suspensión trasera y estabiliza la trayectoria.
Nivel de seguridad pasiva: El equipamiento no es negociable; mono o conjunto textil con protecciones homologadas de nivel 2, guantes técnicos, botas de caña alta rígidas y chaleco airbag electrónico activado. La seguridad activa depende de tu mente, pero la pasiva salva vidas cuando la física se complica.
- Mi experiencia como piloto, probador y monitor
Tras décadas acumulando kilómetros en competiciones de resistencia de veinticuatro horas, pruebas de velocidad, rallies y cursos en carretera abierta, he comprobado que el piloto verdaderamente rápido es aquel que parece que va despacio. La ausencia de aspavientos y la suavidad en las transiciones dinámicas son las señas de identidad de la maestría al manillar.
- Comentario técnico experto sobre los viajes de aventura y descubrimiento
Viajar en moto no consiste en acumular kilómetros a velocidad absurda por autovías aburridas. La auténtica aventura técnica radica en meterse por carreteras secundarias donde cada cambio de rasante te obliga a recalcular el apoyo del chasis y la adherencia disponible.
- Qué siente un piloto a nivel físico y mental
A nivel mental se alcanza un estado de concentración absoluta donde los problemas cotidianos desaparecen; el cerebro procesa trayectorias, marchas y fuerzas g de forma automática. Físicamente se siente la vibración limpia del motor en las estriberas, la presión del viento controlada en el pecho y esa fatiga muscular placentera que recompensa al final de una jornada perfecta.
- Resumen de MAYAM
La Sierra de la Demanda es una de las catedrales del pilotaje en España. Un escenario idóneo para depurar técnica, reencontrarse con las sensaciones puras de una buena parte ciclo y recordar que la potencia sin chasis ni manos no sirve absolutamente de nada.
- Alegrías y decepciones en la prueba
Alegrías: El impecable equilibrio del chasis multitubular de la KTM, la nobleza del empuje en medios y el descubrimiento de tramos de asfalto impoluto entre desfiladeros rocosos.
Decepciones: Ciertos tramos con gravilla sin señalizar en el límite provincial y la proliferación de menús electrónicos complejos en las motos modernas que distraen en marcha cuando lo prioritario debería ser mirar lejos.
Frase:
“La verdadera maestría al manillar no consiste en llegar antes que los demás, sino en fluir con el asfalto con tal suavidad que parezca que la carretera y tu máquina respiran al mismo compás.”
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor
Expiloto de motos y coches (resistencia 24 horas, velocidad y rallies), probador técnico de vehículos, monitor de cursos de pilotaje seguro en carretera, CEO de directomotor.com y viajero incansable. La pasión por el asfalto y la honestidad mecánica son mi motor vital.











