No es solo cortesía, es un pacto de sangre. Descubre por qué cada vez que levantas dos dedos en la carretera, estás honrando una tradición que nació entre arqueros medievales, héroes de guerra y campeones del asfalto.
En el mundo del motor, hay gestos que valen más que mil palabras. Si eres de los que sienten un escalofrío de pertenencia cada vez que un desconocido te devuelve el saludo en una secundaria, este artículo es para ti. En Directo Motor buceamos en el barro, la pólvora y el aceite para explicarte por qué la «V» es el código sagrado que nos une.
Agincourt 1415: El origen que los libros de historia no te cuentan
Mucho antes de que el primer motor de combustión rugiera, el gesto de los dos dedos ya era un símbolo de resistencia extrema. Viajamos a la Guerra de los Cien Años.
Los arqueros ingleses eran el terror del ejército francés. La amenaza era clara: «Si os capturamos, os cortaremos los dedos índice y corazón para que nunca volváis a tensar un arco». Tras la victoria inglesa en la batalla de Agincourt, los arqueros supervivientes mostraron sus dedos intactos a los vencidos.
Ese gesto gritaba: «Sigo aquí, sigo en pie y no has podido conmigo». Siglos después, los moteros adoptamos esa misma rebeldía frente al asfalto y el peligro.
Pólvora y mensajeros: La «V» que forjó la libertad en la II Guerra Mundial
El saludo motero moderno le debe su vida a los «Dispatch Riders» (mensajeros motorizados) de la Segunda Guerra Mundial. Mientras el mundo se desmoronaba, estos motoristas cruzaban líneas enemigas sobre sus Triumph y BSA bajo una lluvia de metralla.
Cuando dos de estos mensajeros se cruzaban en una carretera bombardeada, no había tiempo para palabras. Alzaban la «V de Victoria» popularizada por Winston Churchill. No era un simple «hola»; era un «¡Estamos vivos, compañero!». Al terminar la guerra, esos soldados regresaron a casa, compraron motos civiles y llevaron ese gesto de hermandad a las carreteras públicas.
Barry Sheene: El día que el saludo se volvió leyenda en los circuitos
Si la guerra inventó el gesto, el Mundial de Motociclismo lo hizo eterno. En los años 70, un tipo con un carisma arrollador y el número 7 en el carenado cambió las reglas del juego: Barry Sheene.
Sheene no solo ganaba carreras; celebraba sus victorias y adelantamientos suicidas haciendo la «V» a las cámaras de televisión a más de 200 km/h. Aquello fue la mecha que prendió en la calle. Los fans empezaron a imitar al campeón, y lo que era un código militar se convirtió en el estándar universal del motero de corazón.
Anatomía del saludo perfecto: ¿Por qué hacia abajo?
Si eres nuevo en esto, habrás notado que el saludo se hace proyectando la mano izquierda hacia el suelo. En DirectoMotor te damos las claves técnicas:
La ley de la mano izquierda: Nunca saludes con la derecha; es la que controla el gas y el freno. Soltarla es una imprudencia que un verdadero motero no comete.
Apuntar al asfalto: La «V» hacia abajo significa «Mantén las dos ruedas pegadas al suelo». Es un deseo de seguridad, un amuleto gestual para que el compañero llegue sano a su destino.
El código de la pierna: ¿Vas adelantando y no puedes soltar el manillar? Saca la pierna derecha. Es el «gracias» o el «te veo» más auténtico cuando el ritmo es alto.
El decálogo de DirectoMotor: Lo que sobra y lo que falta
Para que el saludo no se convierta en puro postureo, debemos recordar su esencia:
Lo que sobra: El saludo hipócrita. De nada sirve levantar los dedos si tres curvas más adelante ves a un compañero en la cuneta y no te detienes a preguntar.
Lo que falta: Recuperar la “Solidaridad Real”. El saludo es un recordatorio de que somos una tribu. Si el saludo no va acompañado de respeto y ayuda mutua, es solo un movimiento de dedos.
Y tú, ¿qué sientes cuando levantas la mano en la carretera? ¿Eres de los que saludan a todo el mundo o solo a los que llevan tú mismo estilo de moto?
Mi opinión como MAYAM
¿A quién saludaría?
Soy de la filosofía de «saludar a todo lo que tenga dos ruedas y un motor».
- ¿Solo a algunas motos? Ni hablar. Eso es caer en el elitismo.
- ¿A las 125 cc? ¡Por supuesto! Muchos de esos chavales son los que mantendrán viva la afición cuando nosotros ya no podamos subirnos a una moto. Un saludo a tiempo a un novato puede ser lo que le haga sentirse parte de la tribu para siempre.
- ¿A los que no devuelven el saludo? No pasa nada. Quizás están concentrados en la trazada, son nuevos y les da miedo soltar el manillar, o simplemente tienen un mal día. Mi «V» va por delante; la cortesía es mía, no depende de la respuesta del otro.
Lo que yo creo que le da sentido al gesto
Para mí, el saludo no es un radar de «quién es de mi estilo», sino un seguro de vida emocional. Si saludo a un motero que viene en sentido contrario, estoy reconociendo que, si me lo encontrara parado en el arcén diez kilómetros más adelante, me detendría sin dudarlo.
Al final, la carretera ya es bastante dura de por sí como para ir ignorando a los que comparten tu misma locura.
¡V’s y buenas rutas¡ Gassss
By MAYAM
Equipo de DirectoMotor













