El pilotaje de motos es una actividad intrínsecamente ligada a la pasión, la adrenalina y una profunda sensación de libertad. Sin embargo, estos sentimientos, cuando se magnifican y se transforman en euforia y exceso de confianza, pueden convertirse en el mayor enemigo del motorista, eclipsando el juicio racional y la percepción del riesgo.
La euforia en el pilotaje: Definición y origen
El «día de pilotaje eufórico» es aquel en el que el motorista se siente en perfecta sintonía con su máquina y el entorno, experimentando una sensación de invulnerabilidad o de dominio total sobre la situación.
Orígenes psicológicos y físicos:
La dosis de adrenalina: El pilotaje deportivo o rápido eleva los niveles de adrenalina y endorfinas, creando un «subidón» placentero que el cerebro busca repetir.
Competencia y habilidad: Tras meses o años de práctica, el piloto siente que ha superado sus límites anteriores. La ejecución exitosa de una maniobra difícil (una frenada al límite, una curva bien trazada a alta velocidad) genera una recompensa mental que puede llevar al exceso de confianza.
El «síndrome del domingo por la mañana»: Es un fenómeno tristemente común en rutas de ocio o montaña, donde grupos de motoristas se encuentran para «dar gas». El componente social y competitivo (incluso inconsciente) exacerba la euforia y la presión por demostrar habilidad.
Desconexión cognitiva: La euforia provoca una baja percepción del riesgo, donde el piloto ignora o minimiza las señales de peligro, creyendo que su habilidad es suficiente para manejar cualquier imprevisto.
Consecuencias y peligros del pilotaje eufórico
El motorista eufórico comete errores que el piloto sereno y concentrado jamás haría. Las consecuencias de esta mentalidad se manifiestan en tres áreas clave:
Errores de pilotaje agravados
Velocidad excesiva e inapropiada: La euforia incita a superar los límites de la vía y, más peligrosamente, los límites de la física. A mayor velocidad, menor tiempo de reacción y mayor distancia de frenado.
Margen de seguridad cero: En una curva, el piloto eufórico traza con un margen de inclinación y velocidad tan ajustado que no le deja margen de maniobra para corregir un bache, gravilla o un error ajeno (otro vehículo invadiendo su carril).
Frenadas tardías y bruscas: Al acercarse demasiado rápido a una curva, el piloto se ve obligado a frenar más tarde y con mayor violencia, incrementando el riesgo de bloqueo de la rueda (incluso con ABS) o pérdida de la trazada.
Falta de equipamiento: El exceso de confianza puede llevar a omitir parte del equipamiento de seguridad (no cerrar bien la chaqueta, guantes menos protectores, etc.) con la falsa sensación de que no es necesario.
Desestimación del entorno
Ignorar la superficie: El piloto eufórico pasa por alto detalles críticos como manchas de aceite, parches de humedad, líneas de pintura (muy resbaladizas) o zonas de asfalto deteriorado, asumiendo que el neumático agarrará siempre.
Poca visión de futuro: En lugar de escanear la carretera a larga distancia y anticipar el tráfico, el piloto se enfoca en el vértice de la curva o en el vehículo de delante, perdiendo la conciencia situacional global.
Sobrepasar límites legales y peligrosos: Realizar adelantamientos arriesgados o circular demasiado cerca de otros vehículos, poniendo en peligro no solo su vida, sino la de terceros.
Consecuencias físicas y legales
Accidente unilateral (Salida de Vía): La mayoría de los accidentes mortales o graves en rutas de montaña son sin intervención de otro vehículo, siendo la causa principal la velocidad inasumible o la incorrecta valoración de la curva.
Lesiones catastróficas: La falta de protección de la moto convierte cualquier error en un riesgo de lesión muy alto (fracturas, lesiones medulares, etc…).
Sanciones yrRetirada de permiso: El pilotaje temerario o el exceso de velocidad acarrean graves consecuencias legales.
Estrategias para superar y gestionar la euforia
La clave no es eliminar la emoción de pilotar, sino canalizarla y dominarla para que no tome el control de las decisiones críticas.
Reintroducir el elemento de riesgo (La Duda Productiva)
Autoevaluación honesta: Antes de cada salida o en una parada, haz una pausa y pregúntate: «¿Estoy pilotando dentro de mi margen de seguridad o por encima de él?» Reconoce que la experiencia solo reduce la probabilidad de error, no la elimina.
Checklist de peligros: Entrena a tu mente para buscar activamente el peligro. Antes de entrar en una curva, no solo veas la curva, busca la gravilla en el arcén, el cambio de asfalto o el vehículo que podría venir de frente.
La regla de los ‘9 Decimales’: Pilota siempre al 85-90% de tu capacidad máxima (o de la moto). El restante 10-15% es tu margen de seguridad para el imprevisto (un bache inesperado, un animal que cruza, una mancha de aceite).
Técnicas de enfoque y control mental
Fijación de puntos: Oblígate a practicar el «mirar lejos». Fija el punto de fuga de la curva, el punto de aceleración y el obstáculo potencial más lejano. Esto ayuda a mantener la perspectiva y evita que te concentres solo en la adrenalina del momento.
Respiración y relajación muscular: El piloto eufórico está tenso. En una recta, haz el ejercicio consciente de relajar los brazos, los hombros y la nuca. Una moto se maneja con la vista y el cuerpo, no con la fuerza. La tensión en los brazos transmite rigidez al manillar y dificulta el pilotaje.
Objetivos de viaje: Cambia el objetivo mental de «llegar rápido» a «llegar con fluidez». Concéntrate en la suavidad de la frenada, en la progresividad de la aceleración y en la precisión de la trazada. La velocidad será una consecuencia de la buena técnica, no el objetivo final.
Formación estructurada
Cursos de pilotaje avanzado (Track Days): La mejor manera de quemar la euforia y el exceso de confianza es en un entorno seguro. La pista de carreras o los cursos de pilotaje avanzado permiten explorar los límites de la moto y del piloto bajo la supervisión de expertos, revelando las carencias sin el riesgo de la carretera abierta.
COMENTARIO
El motorista debe entender que la confianza es necesaria, pero la euforia es una distorsión peligrosa de la realidad. El verdadero arte de pilotar reside en mantener el control de la mente, incluso cuando la máquina incita a la máxima emoción.
Siempre cabeza fría y evaluando nuestras acciones en cada momento, esto nos da una perspectiva de la realidad en el mismo instante y podemos adaptar nuestro pilotaje a la seguridad y a la diversión.
By MAYAM













