Analizamos el chasis italiano propulsado por el corazón de Kawasaki y la electrónica salvaje que te salvará la vida a 300 km/h. Descubre el test definitivo de esta exclusiva superbike.

- ¿Milagro italiano o abducción japonesa? El pacto de sangre con Kawasaki
¿Cómo es esta criatura de la factoría de Rímini?
A primera vista, la Bimota KB998 Rimini 2026 es el equivalente sobre dos ruedas a que un diseñador de alta costura de Milán te fabrique un traje de Kevlar para ir a la guerra. Tras la absorción parcial por parte de Kawasaki, Bimota ha dejado de ser ese taller romántico que fabricaba motos preciosas que se rompían con solo mirarlas.
Ahora hay orden, disciplina y, sobre todo, un presupuesto infinito. La KB998 es una simbiosis: la obsesión italiana por la rigidez estructural, el diseño afilado como un bisturí y las texturas de fibra de carbono, combinada con el pulmón indestructible de una Ninja del Mundial de SBK. No es una moto bonita para poner en el salón; es un arma de homologación masiva diseñada para humillar al cronómetro.
¿A quién va dirigida? (Abstenerse cardíacos y tiesos)
Esta moto no es para el que duda si llegar a fin de mes. Va dirigida al purista que busca exclusividad quirúrgica, pero que ya no tiene los reflejos de un chaval de veinte años y necesita que los chips hagan el trabajo sucio. Es para el piloto que aprecia el tacto de un chasis artesanal pero que exige la fiabilidad de un motor japonés que no escupirá una biela en la tercera tanda del sábado. Si sufres de vértigo o tu cuenta corriente tiembla con los números de cinco cifras, mejor quédate mirando las fotos.

Las rivales que no quieren verla ni en pintura
La KB998 entra a saco en un club VIP muy selecto. Sus enemigas declaradas no son motos corrientes, son las aristócratas del asfalto:
- Ducati Panigale V4 R: La reina del ‘postureo’ de carreras y la tiranía roja.
- BMW M 1000 RR: El caza alemán hiperconectado que parece diseñado en un túnel de viento de la NASA.
- Aprilia RSV4 Factory: La eterna incomprendida que comparte con la Bimota ese ADN de chasis perfecto.
Radiografía forense: Las entrañas de la bestia
Motor: El corazón verde late a altas revoluciones
Olvídate de los experimentos italianos caprichosos. Debajo de esa carrocería esculpida ruge el archiconocido tetracilíndrico en línea de 998 cc heredado directamente de la saga ZX-10RR, convenientemente vitaminado para la normativa actual. Desarrolla una potencia que supera alegremente los 210 cv a 14000 rpm.
La entrega abajo es lineal, casi engañosa, pero a partir de las 8000 rpm el sonido cambia de un zumbido eléctrico a un aullido de guerra que te encoge el estómago. Lo mejor es que la tecnología de distribución variable y la gestión de la inyección hacen que este motor sea tan dócil en el pit lane como salvaje en la recta de meta.
Chasis: El verdadero templo del titanio y el aluminio
Aquí es donde Bimota justifica cada euro. Rompiendo con el clásico doble viga japonés, la KB998 emplea una estructura mixta: un multitubular de acero al cromo-molibdeno en la zona delantera unido a unas placas laterales de aluminio mecanizado CNC que abrazan el motor.

¿El resultado? Una rigidez torsional insultante en las frenadas más salvajes, pero con la flexión lateral milimétrica necesaria para leer el asfalto cuando estás tumbado a 60 grados. El basculante es una obra de arte esculpida en aluminio que estabiliza la zaga como si fuera sobre raíles.
- Estructura Multitubular Frontal -> Rigidez en frenada extrema
- Placas Laterales de Aluminio CNC -> Flexión lateral en máxima inclinación
- Basculante de Competición -> Tracción absoluta / Cero flexión parásita
Suspensiones: Oro sueco para filtrar el pánico
El conjunto está encomendado a Öhlins. En el tren delantero encontramos una horquilla invertida NPX de 43 mm presurizada, mientras que detrás opera un monoamortiguador TTX36 con bieletas Bimota específicas.
Ambos ejes cuentan con regulación manual micrométrica en la versión Rimini pura, huyendo deliberadamente de los sistemas semiactivos para mantener una conexión analógica y pura entre el neumático y las manos del piloto. Absorbe las imperfecciones de la pista con una firmeza que roza lo místico; no rebota, simplemente copia el suelo y te dice exactamente cuánto agarre te queda antes del desastre.
Frenos: Anclas de competición para detener el tiempo
Pinzas Brembo Stylema R mordiendo discos flotantes de 330 mm. No hay fatiga, no hay esponjosidad en la maneta tras diez vueltas al límite. El tacto inicial es dosificable, pero si aprietas con ganas, la deceleración es tan brutal que sentirás cómo los globos oculares intentan salirse de sus órbitas. La bomba radial Brembo MCS permite ajustar la distancia y el fulcro para que la frenada sea un acto de fe totalmente controlado.
Neumáticos: Goma de chicle para desafiar la física
De serie calza los neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa SP V4. Una delicia para circuito y carreteras perfectas, con un perfil delantero que te tira literalmente hacia el vértice de la curva con solo pensarlo. Tienen un compuesto que se calienta en un suspiro, aunque si decides exprimir los caballos de la KB998 sin piedad, verás cómo los flancos se degradan con una velocidad pasmosa. El precio de pegarse al suelo como un imán.

- El triángulo de la tortura de salón: Ergonomía
No te engañes: esto no es una GT para ir a por el pan. La triangulación estriberas-asiento-semimanillares está pensada por y para el circuito. Las estriberas quedan altas y retrasadas para garantizar una distancia al suelo infinita, mientras que los semimanillares se abren de forma generosa para hacer palanca en los cambios de dirección rápidos.
El asiento es estrecho en la zona del depósito, facilitando el descolgarse y sacar la rodilla, aunque el mullido es testimonial; tras dos horas ahí arriba, tu trasero te recordará que cometiste un error si pensabas hacer turismo. Sin embargo, para pilotos de complexión atlética o no excesivamente corpulentos, la ergonomía es perfecta: encajas dentro de la moto, protegido por un carenado que desvía el viento mejor de lo esperado gracias a sus apéndices aerodinámicos.
- Dinámica estimada: ¿Qué sentirás cuando abras el gas?
Ciudad: Un león en una jaula de cristal
Moverse por el tráfico urbano con la KB998 es un castigo bíblico. El radio de giro es ridículo, los retrovisores solo sirven para verte los codos y el calor que emana del motor tetracilíndrico te cocinará las piernas en el primer semáforo. La electrónica en modo Rain suaviza las cosas, pero la moto te mirará con desprecio si la obligas a ir a 30 km/h.
Carretera: El patio de recreo para asustar al velocímetro
En asfaltos de montaña revirados y de buen firme, esta máquina es adictiva. La entrada en curva es instantánea y el aplomo en pleno apoyo es tan sólido que te hará creer mejor piloto de lo que realmente eres. Debes tener muy claro dónde vas a frenar, porque la velocidad se acumula sin que te des cuenta.
A fuego: El hábitat natural de la fiera
Aquí es donde la Bimota te entrega la comunión perfecta. Al entrar en pista, el piloto debe tener claro que esta moto exige decisión: no admite titubeos en la maneta derecha. La gran satisfacción que recibirás es un aplomo imperturbable en curvas de alta velocidad (donde otras superbikes flanean) y una capacidad de tracción espeluznante al abrir gas a fondo saliendo del viraje, gracias a un control de tracción milimétrico que trabaja en la sombra.

- El veredicto de MAYAM: Desde el muro de Boxes
«Como expiloto y monitor, he visto a demasiada gente pelearse con motos indomables, sufriendo en cada curva para no acabar en la gravilla. Lo que Bimota ha logrado aquí es alta costura con red de seguridad.»
El comportamiento dinámico en la entrada en curva es puro arte italiano: la moto se tira al ápice con una ligereza que desarma, y una vez inclinada, el chasis mixto absorbe las micro-imperfecciones de la pista sin transmitir una sola vibración parásita al piloto.
¿Es estable? Sí, de una forma casi insultante. ¿Frena con contundencia? Las pinzas Stylema R detienen la masa de la moto de forma tan reactiva que tienes que retrasar tu punto de frenada habitual si no quieres quedarte parado antes de tiempo. La suspensión Öhlins no rebota en absoluto; copia el terreno con una progresividad impecable y transfiere los pesos en aceleración de manera que la rueda delantera mantenga el contacto con el suelo el mayor tiempo posible.
- Innovaciones y el cerebro de Silicio: La electrónica al poder
La gran revolución de la KB998 es su electrónica de última generación, gestionada por una IMU de 6 ejes optimizada. Celebremos con optimismo tecnológico que hoy en día podemos pilotar una bestia de más de 200 caballos sin necesidad de tener las manos de un piloto de MotoGP.
Esta tecnología no capa las sensaciones; actúa como un ángel de la guarda invisible. El control de tracción adaptativo, el sistema de anticaballito regulable y el ABS con asistencia en curva te permiten buscar los límites físicos del neumático con la certeza de que no acabarás en la sala de urgencias del hospital más cercano. Es una superbike que democratiza las prestaciones de infarto gracias al silicio.

- Pros y Contras: La verdad desnuda
Pros
- Chasis artesanal Bimota con rigidez estructural insuperable.
- Electrónica predictiva que te salva la vida sin arruinar la diversión.
- Fiabilidad mecánica garantizada por el motor Kawasaki.
- Exclusividad garantizada: no verás otra igual en el circuito.
Contras
- Precio prohibitivo reservado a unos pocos elegidos.
- Ergonomía radical insufrible para trayectos largos.
- Coste de los recambios específicos de la carrocería italiana.
Fiabilidad, mantenimiento y costes de infarto
Al llevar el propulsor de la ZX-10RR, la fiabilidad mecánica está fuera de toda duda. No sufrirás los males endémicos de las antiguas marcas italianas; este motor aguanta el abuso en circuito sin rechistar. No se conocen campañas de revisión graves para este bloque en su especificación 2026.
Eso sí, el envejecimiento de los componentes de fibra de carbono requerirá mimos y productos específicos si no quieres que el sol pierda el brillo del barniz. En cuanto al consumo… bueno, si te preocupa la autonomía de su depósito de 17 litros y los 7,5 litros a los 100 km que traga rodando alegre, es que te has equivocado de artículo. Aquí la gasolina se mide en sonrisas por minuto.

Recomendación de compra del experto
¿Te la comprarías?
SÍ: Si tienes el dinero, valoras la exclusividad de un chasis europeo y quieres rodar rápido en circuito con la tranquilidad de que el motor arrancará a la primera durante los próximos diez años.
NO: Si buscas una moto polivalente para salir los domingos a almorzar por carreteras secundarias rotas o si prefieres el romanticismo de un motor bicilíndrico italiano con embrague en seco.
- Resumen técnico y conclusión
La Bimota KB998 Rimini 2026 es el ejemplo perfecto de cómo la tecnología y la electrónica bien aplicadas pueden rescatar a una marca mítica del abismo de la quiebra y convertirla en una referencia de rendimiento. Dinámicamente es un tiralíneas; ofrece una estabilidad en recta y un aplomo en curva que pocas motos de serie pueden siquiera soñar. La fusión de la ingeniería de chasis italiana con la fiabilidad japonesa da como resultado una de las mejores y más exclusivas superbikes de la década.
El apunte de MAYAM
Esta moto es un puñetazo sobre la mesa. Demuestra que no hace falta sufrir para ir endiabladamente rápido y que la exclusividad no tiene por qué ser sinónimo de dolores de cabeza mecánicos. Si la pruebas, arruinará tu percepción de cualquier otra moto deportiva que conduzcas después.
ESPECIFICACIONES
Motor y Transmisión
Tipo de motor Tetracilindrico en línea cuatro tiempos refrigerado por liquido DOHC 16 válvulas
Cilindrada 998 cc
Diámetro por carrera 76.0 x 55.0 mm
Relación de compresión 13.0 a 1
Potencia máxima 210 cv a 14000 rpm
Par motor máximo 111 Nm a 11700 rpm
Alimentación Inyección electrónica con mariposas de 47 mm e inyectores dobles
Transmisión Seis velocidades con sistema de cambio rápido bidireccional KQS
Embrague Multidisco en baño de aceite antirrebote y asistido
Chasis y Estructura
Tipo de chasis Mixto con estructura multitubular delantera en acero al cromo molibdeno y placas laterales en aluminio mecanizado CNC
Angulo de lanzamiento 24 grados
Avance 100 mm
Basculante Doble brazo de aluminio de alta rigidez de competición
Suspensiones
Suspensión delantera Horquilla invertida Ohlins NPX de 43 mm presurizada completamente regulable en precarga compresión y rebote. Recorrido delantero 120 mm
Suspensión trasera Monoamortiguador Ohlins TTX36 con botella de gas separada completamente regulable. Recorrido trasero 130 mm
Frenos y Neumáticos
Freno delantero Doble disco flotante de 330 mm con pinzas radiales Brembo Stylema R de cuatro pistones y ABS con asistencia en curva
Freno trasero Disco único de 220 mm con pinza Brembo de doble pistón
Neumatico delantero 120/70 ZR17” Pirelli Diablo Supercorsa SP V4
Neumatico trasero 200/55 ZR17” Pirelli Diablo Supercorsa SP V4
Dimensiones Capacidades y Pesos
Longitud total 2085 mm
Anchura total 740 mm
Altura del asiento 830 mm
Distancia entre ejes 1445 mm
Capacidad del depósito 17 litros
Peso en seco 175 kg
Peso en orden de marcha 194 kg
Frase motera del día: «El dinero no da la felicidad, pero prefiero llorar por mis deudas encima de una Bimota a 300 por hora que ser feliz en una bicicleta.»
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By MAYAM – Equipo de DirectoMotor
Expiloto de resistencia y velocidad, devorador de curvas en los Alpes, CEO de DirectoMotor y adicto confeso a la adrenalina de los motores de alta gama.















