Más allá del casco y el ABS, entender la ciencia de la protección integral, la dualidad de la seguridad en las dos ruedas
En el mundo de la moto, la seguridad es un tema omnipresente. Sin embargo, a menudo se reduce a elementos visibles como el casco y las protecciones. Esta visión es incompleta. La seguridad en las dos ruedas es una dualidad intrincada, dividida en dos categorías fundamentales: la seguridad activa y la seguridad pasiva.
Mientras que la seguridad pasiva actúa después de que un evento peligroso ha ocurrido, minimizando el daño, la seguridad activa trabaja antes para prevenir que ese evento suceda en primer lugar. Comprender esta distinción es crucial para cualquier motociclista. No se trata solo de qué equipo llevamos, sino de cómo pensamos, cómo pilotamos y cómo se comporta nuestra máquina. Este artículo explora en profundidad cada uno de estos conceptos, su importancia, su aplicación práctica y la mentalidad que debe adoptar el motociclista para una protección integral.
Parte I: La seguridad activa – La prevención como filosofía
La seguridad activa engloba todos los sistemas, componentes y habilidades que ayudan a evitar un accidente. Su objetivo es mantener el control de la moto y la consciencia situacional en todo momento. Para el motociclista, la seguridad activa es la primera y más importante línea de defensa.
Componentes y sistemas de la seguridad activa en una moto:
Sistemas de frenado avanzados:
Sistema de frenos antibloqueo (ABS): Probablemente el sistema de seguridad activa más importante en las motos modernas. El ABS evita que las ruedas se bloqueen durante una frenada de emergencia, permitiendo al piloto mantener el control de la dirección. Esto es crucial en superficies resbaladizas como asfalto mojado o grava.
Sistemas de frenado combinado (CBS): En algunas motos, al accionar la maneta de un freno (delantero o trasero), se aplica automáticamente una fuerza de frenado distribuida en la otra rueda. Esto equilibra la frenada y reduce el riesgo de pérdida de control.
Sistemas de control de tracción (TCS):
El TCS detecta cuando la rueda trasera pierde adherencia y patina. Al detectar esto, el sistema reduce momentáneamente la potencia del motor para restaurar la tracción. Esto es invaluable en aceleraciones en superficies de baja adherencia o al salir de una curva.
Neumáticos:
Los neumáticos son el único punto de contacto entre la moto y la carretera. Un buen estado, una presión correcta y el tipo adecuado de neumático para las condiciones (lluvia, calor, frío) son fundamentales para la tracción y el frenado. Un neumático gastado o con presión incorrecta anula la efectividad de cualquier sistema de seguridad activa.
Suspensión y chasis:
Una suspensión bien ajustada y un chasis rígido garantizan la estabilidad y el manejo predecible. Esto permite al piloto reaccionar con precisión a los baches, las curvas y las maniobras de emergencia. Una moto inestable es una moto insegura.
La mentalidad del motociclista en la seguridad activa:
Más allá de la tecnología, la seguridad activa reside en la mente del motociclista.
Visión periférica y escaneo constante: Un motociclista defensivo está siempre escaneando el entorno: buscando coches en los cruces, peatones, manchas de aceite, baches y otros peligros potenciales.
Espacio de maniobra: Mantener una distancia segura con otros vehículos permite un mayor tiempo de reacción para frenar o esquivar. El motociclista siempre debe tener un «plan de escape» visual.
Anticipación y predictibilidad: Anticipar los movimientos de otros conductores (cambios de carril sin señalizar, frenadas repentinas) es clave. Pilotar de manera predecible (señalizando con antelación, manteniendo una velocidad constante) reduce el riesgo de ser subestimado por otros.
Formación y habilidades: Cursos de pilotaje defensivo, prácticas de frenada de emergencia y manejo de evasión son herramientas invaluables para desarrollar las habilidades necesarias para aplicar la seguridad activa.
Parte II: La seguridad pasiva – La protección después del impacto
La seguridad pasiva se refiere a los elementos que entran en juego una vez que un accidente es inevitable. Su función es absorber la energía del impacto y proteger el cuerpo del motociclista para reducir la gravedad de las lesiones.
Componentes de la seguridad pasiva en el motociclista:
El Casco:
Es el elemento de seguridad pasiva más crítico. Un casco de calidad, homologado y bien ajustado, absorbe la energía del impacto y protege la cabeza y el cerebro. Un casco con certificación ECE 22.05 o 22.06 es la norma mínima.
Chaquetas y pantalones con protecciones:
Deben estar fabricados con materiales resistentes a la abrasión (cuero, cordura) y contener protecciones homologadas (CE) en hombros, codos, rodillas y caderas. Estas protecciones disipan la energía de un impacto y evitan fracturas.
Guantes:
Protegen las manos, que son la primera parte del cuerpo en instintivamente extenderse durante una caída. Deben tener protecciones en los nudillos y las palmas, además de ser resistentes a la abrasión.
Botas:
Las botas de moto protegen los tobillos, los pies y las espinillas de fracturas y esguinces en caso de caída o de ser atrapados bajo la moto. No se debe subestimar su importancia.
Airbags para motociclistas:
Una tecnología emergente y altamente efectiva. Los chalecos o chaquetas con airbag se inflan en milisegundos al detectar un accidente, protegiendo el pecho, la espalda y el cuello, reduciendo significativamente las lesiones en la columna vertebral y órganos vitales.
Aplicación y la sinergia de ambos conceptos
El motociclista debe entender que la seguridad activa y pasiva no son conceptos aislados, sino que operan en una sinergia constante.
Primer paso: Prioridad a la Seguridad Activa: La meta principal es evitar el accidente. Esto se logra mediante el pilotaje defensivo, el mantenimiento preventivo de la moto (frenos, neumáticos, suspensión) y el uso de la tecnología activa (ABS, TCS).
Segundo Paso: Preparación para la Seguridad Pasiva: Si el primer paso falla y el accidente ocurre, la seguridad pasiva entra en juego. El uso de equipo de protección personal (EPI) adecuado y de alta calidad es la diferencia entre un simple susto y una lesión grave o fatal.
La consciencia como el mayor activo
La seguridad del motociclista no es una lista de verificación, sino un estado mental. Es una combinación de:
Mantenimiento: Asegurarse de que los sistemas de seguridad activa de la moto (frenos, neumáticos) funcionan de manera óptima.
Formación: Continuar aprendiendo y practicando habilidades de pilotaje para manejar situaciones de riesgo.
Equipamiento: Invertir en el equipo de protección personal de la más alta calidad, no por estética, sino por función.
COMENTARIO
Entender la seguridad activa y pasiva es la diferencia entre ser un pasajero del destino y ser el arquitecto de tu propia seguridad. La seguridad activa es el control que ejercemos sobre nuestro destino en la carretera; la seguridad pasiva es la red de seguridad que nos protege cuando ese control no es suficiente. El motociclista que comprende y aplica ambos conceptos es un motociclista preparado para cualquier eventualidad.
By MAYAM













