La Dirección General de Tráfico ha intensificado las reformas normativas sobre el colectivo de las dos ruedas.
Con el argumento recurrente de atajar la siniestralidad vial, Tráfico ha puesto sobre la mesa un paquete de medidas que abarca desde la equipación obligatoria hasta la circulación por el arcén y el acceso a las 125 cc.
Aunque la intención declarada es reducir lesiones, el enfoque vuelve a poner la carga de la seguridad casi exclusivamente sobre la espalda y el bolsillo del motorista, dejando en el tintero las demandas históricas de mantenimiento de carreteras, infraestructuras seguras y formación real.
- El paquete normativo: qué cambia sobre el papel
Guantes homologados obligatorios en vías interurbanas: Pilotos y acompañantes de motos y ciclomotores deben utilizar guantes de protección certificados (norma EN 13594) al salir a carretera. Incumplirlo supone sanción económica.
Prohibición de circular en calzado abierto: Obligatoriedad de calzado cerrado en cualquier tipo de vía (urbana e interurbana), erradicando el uso de chanclas o sandalias.
Uso del casco integral o modular en carretera: La limitación/prohibición de los cascos tipo jet o abiertos en vías interurbanas, exigiendo cascos integrales o modulares cerrados.
Curso de acceso a motos de 125 cc para titulares del carné B: Fin a la convalidación directa con tres años de antigüedad sin formación previa; se plantea un curso teórico-práctico obligatorio para conducir motos de hasta 125 cc con el carné de coche.
Circulación legal por el arcén en atascos: Autorización para avanzar por el arcén derecho en situaciones de retención a velocidad reducida (hasta 30 km/h).
Chaleco reflectante de dotación: Obligación de portar prenda reflectante en la moto para utilizarla en caso de avería si se ocupa la calzada o el arcén.
- Las principales quejas y críticas del colectivo motero
Las asociaciones de motoristas, clubes y usuarios experimentados coinciden en que muchas medidas buscan el titular mediático o el efecto recaudatorio antes que una reducción efectiva y estructural de los riesgos en el asfalto.
| Medida DGT | Crítica principal del colectivo | El problema de fondo |
| Guantes interurbanos obligatorios | La exclusión de vías urbanas es un sinsentido: gran parte de las caídas cotidianas por alcance o deslizamiento ocurren en ciudad. | Falta de criterio dinámico: si el guante salva manos del asfalto, lo hace a 40 km/h en ciudad igual que en carretera. |
| Calzado cerrado genérico | Exigir solo «cerrado» permite zapatillas de lona que se desintegran en un arrastrón en dos décimas de segundo. | Se legisla de cara a la galería sin exigir resistencia mecánica ni protección de maléolos (tobillos). |
| Curso carné B para 125 cc | Riesgo de convertirse en un trámite recaudatorio y presencial de autoescuela sin rigor técnico. | Si no enseña dinámicas reales (frenada regresiva, esquiva de emergencia o mirada lejana), no aporta seguridad efectiva. |
| Prohibición de cascos jet en carretera | Desprotección de quienes ya invirtieron en cascos abiertos homologados bajo la estricta norma ECE 22.06. | Genera costes a usuarios de motos custom o scooters interurbanos sin ofrecer planes de incentivos o bajadas de IVA. |
| Arcén a 30 km/h | Los arcenes en España suelen estar cubiertos de gravilla, restos de neumáticos, tornillos y basura. | Meter una moto en un arcén sucio es comprar un pinchazo o una pérdida de tracción frontal por falta de adherencia. |
- Lo que la DGT sigue ignorando: la seguridad estructural
La mayor indignación entre los usuarios de dos ruedas no surge de protegerse más (la inmensa mayoría de los motoristas de carretera ya invierten voluntariamente en cascos integrales, chaquetas técnicas con protecciones nivel 2 y guantes de calidad), sino del doble rasero de la administración:
- Guardarraíles asesinos: Décadas después de las primeras manifestaciones multitudinarias, siguen existiendo miles de kilómetros de biondas metálicas sin protección inferior (SPM), convirtiendo una caída deslizante a velocidad legal en una trampa con consecuencias irreversibles.
- Pintura deslizante y mantenimiento nulo: Pasos de peatones sin tratamiento antideslizante homologado, baches en plena trazada de curva, gravilla suelta sin señalizar tras obras de parcheo y alcantarillas sobreelevadas o hundidas.
- Cero incentivos al equipamiento: Exigir airbags, espalderas y ropa técnica homologada mientras se les sigue aplicando un IVA general del 21% (como producto de lujo y no como material de seguridad laboral o vital) demuestra la desconexión entre la exigencia legal y el apoyo al usuario.
Exigir equipamiento mientras la carretera sigue sin perdonar errores es empezar la casa por el tejado. La seguridad de pilotaje se construye con formación continuada de calidad, mantenimiento del asfalto y coherencia técnica, no a golpe de decretos y multas de 200 euros.
- La opinión de MAYAM: legislar desde el despacho sin entender el asfalto, como siempre.
Llevar décadas sobre dos ruedas, habiendo competido en resistencia, velocidad y tierra, y pasando incontables horas enseñando en cursos de pilotaje en carretera, te da una perspectiva muy clara: la física no entiende de decretos ni de discursos políticos.
Cuando la DGT anuncia a bombo y platillo nuevas exigencias para reducir la siniestralidad, el diagnóstico vuelve a fallar estrepitosamente. No se ataca la raíz del problema; se recurre a la receta de siempre: cargar la responsabilidad y el coste económico exclusivamente sobre el usuario, eludiendo la obligación del Estado de mantener una red viaria digna y segura.
El análisis crítico: las tres grandes contradicciones
- El absurdo de regular el equipamiento a medias
Nadie en su sano juicio discute la eficacia de unos guantes certificados (EN 13594) ni de un casco integral o modular de nivel ECE 22.06. Cualquier motorista de verdad sale a la carretera equipado hasta las cejas por pura supervivencia y convicción.
- La incoherencia radica en el enfoque:
El sinsentido geográfico: Exigir guantes en vía interurbana, pero tolerar que en ciudad se circule con las manos desnudas demuestra un desconocimiento absoluto de la dinámica de caídas. El asfalto abrasa la piel exactamente igual a 40 km/h en una avenida urbana que en una travesía comarcal.
El «calzado cerrado» de compromiso: Obligar a llevar calzado cerrado sin exigir especificaciones técnicas de resistencia a la abrasión o refuerzo de maléolos (tobillos) es legislar para la galería. Una zapatilla de lona cumple formalmente la norma, pero en un arrastrón desaparece en menos de un segundo.
La hipocresía impositiva: Exigir que el ciudadano se proteja mientras se mantiene un 21% de IVA sobre cascos, chaquetas técnicas, espalderas y chalecos airbag es inaceptable. Si la seguridad pasiva es vital y obligatoria, debe tratarse como material de primera necesidad o desgravarse, no tributar como un artículo de lujo.
- El arcén a 30 km/h: una trampa de adherencia
Permitir a las motos circular por el arcén en retenciones suena bien sobre el papel, pero quien pisa la carretera sabe lo que hay fuera de las líneas blancas:
Falta sistemática de limpieza: Los arcenes en España son vertederos de gravilla, restos de neumáticos desprendidos por camiones, tornillos, plásticos y suciedad.
Riesgo dinámico: Meter una moto por un suelo con coeficiente de fricción impredecible es comprar una pérdida de adherencia en el tren delantero en plena frenada o un pinchazo seguro. Legalizar el paso sin garantizar el barrido y mantenimiento continuo del arcén convierte una supuesta ventaja en una trampa de caída.
- Cursos de convalidación para 125 cc: el riesgo del mero trámite
El salto directo del coche a la moto de 125 cc sin formación previa siempre ha sido un despropósito técnico. La moto requiere equilibrio dinámico, gestión de pesos y mirada anticipatoria, conceptos que no existen en el habitáculo de un turismo.
Sin embargo, el peligro de esta reforma es que degenere en un mero peaje administrativo y recaudatorio:
Asistir a unas horas de teórica o dar vueltas entre conos a 15 km/h en un recinto cerrado no prepara a nadie para el tráfico real.
La verdadera prevención exige enseñar frenada regresiva, gestión de transferencias de carga, la técnica del contramanillar, la búsqueda del punto de fuga y la anticipación espacial.
Si el curso no incide en la técnica pura de pilotaje defensivo, solo servirá para engordar las tasas y las arcas de la administración.
Las consecuencias directas para el uso de la moto en carretera
Si estas medidas se consolidan sin un cambio profundo en la gestión de las infraestructuras, el impacto en nuestro colectivo será inmediato:
| Ámbito consecuencia directa | Presión económica y barrera de acceso |
| El encarecimiento del acceso a las dos ruedas (tasas de cursos, renovación forzosa de cascos abiertos por integrales) expulsará a usuarios potenciales sin abaratar los elementos de seguridad activa y pasiva. | Falsa sensación de seguridad |
| Creer que por llevar calzado cerrado o superar un curso básico ya se domina el vehículo genera una confianza desmedida. | La seguridad no la da una etiqueta homologada, sino la destreza técnica y la prudencia en la lectura del terreno. |
| Normalización del abandono de carreteras | La administración desvía el foco mediático hacia las «conductas del motorista» mientras miles de kilómetros de biondas metálicas continúan sin Sistema de Protección para Motoristas (SPM) y el asfalto sigue plagado de parches resbaladizos, gravilla sin señalizar y pintura no homologada. |
| Mayor conflictividad en retenciones | La convivencia en el arcén generará roces entre conductores de turismos atrapados en atascos y motoristas, especialmente si los arcenes están sucios y las motos se ven obligadas a zigzaguear entre el carril y la barrera. |
La conclusión de fondo
No se reduce la siniestralidad criminalizando al usuario ni redactando normativas cosméticas desde despachos climatizados. Para salvar vidas en carretera, el camino pasa por tres pilares innegociables:
Infraestructuras seguras ya: Retirar de una vez por todas los guardarraíles guillotina y mantener el firme con niveles óptimos de adherencia.
Formación técnica y continuada: Enseñar a pilotar de verdad, priorizando la fluidez, la frenada progresiva y la anticipación por encima de la burocracia.
Incentivos reales a la protección: Reducir el IVA del equipamiento de protección al tipo superreducido para que ningún usuario escatime en su propia integridad física.
Hasta que la DGT no asuma su parte de responsabilidad en el mantenimiento de las vías, cualquier nueva norma seguirá pareciendo lo que es: un parche insuficiente para eludir su propio compromiso con la seguridad vial.
By MAYAM – Equipo de DirectoMotor








