Pilotar una moto requiere más que habilidad técnica; exige un estado mental de alerta constante. Este enfoque proactivo es la diferencia entre reaccionar a los peligros y anticiparse a ellos. La clave reside en dos principios fundamentales: la atención constante al entorno y la autoevaluación continua de nuestro propio pilotaje. Juntos, forman un ciclo de aprendizaje y mejora que es esencial para la seguridad y la maestría en la carretera.
La alerta constante: un escáner de 360 grados
Pilotar en estado de alerta no es sinónimo de tensión, sino de atención activa. Se trata de un proceso mental que se centra en tres áreas principales.
La lectura de la carretera
La carretera no es solo un camino; es una fuente de información en constante cambio. Un piloto en estado de alerta la «lee» como si fuera un libro, buscando pistas que indiquen peligros potenciales:
Condiciones de la superficie: Grava suelta, aceite, agua, hojas, baches, juntas de dilatación o líneas pintadas (que son resbaladizas con la humedad).
Curvas: Analizar el radio de la curva y el peralte (la inclinación de la carretera) para adaptar la velocidad y la trazada.
El horizonte: La visión debe estar siempre en el punto más lejano posible. Esta «visión a largo plazo» permite anticipar la aparición de curvas, cambios en el terreno o cruces, dándote más tiempo para reaccionar.
La lectura del entorno
Los peligros no solo están en la carretera, sino a su alrededor. Un motorista alerta no solo mira hacia adelante.
Vehículos cercanos: Prestar atención a los movimientos de los coches a tu alrededor. ¿El conductor de un vehículo estacionado acaba de encender las luces de freno? ¿El conductor de un coche en un cruce está mirando su teléfono? La anticipación es clave para reaccionar a tiempo.
Puntos ciegos: Ser consciente de los puntos ciegos de otros vehículos y asegurarse de no permanecer en ellos.
El entorno natural: Prestar atención a animales, peatones o ciclistas que puedan aparecer de forma inesperada.
La lectura del «yo» y de la moto
La alerta constante también implica ser consciente de tu propia condición y la de tu moto.
Tu estado físico y mental: Reconocer los signos de fatiga, estrés o distracción. Pilotar no es el momento de estar absorto en los pensamientos. Si estás cansado, para y descansa.
El estado de la moto: Prestar atención al sonido del motor, la respuesta de los frenos y la suspensión, y la sensación general de la moto. Un cambio sutil podría ser una señal de un problema mecánico.
La autoevaluación constante: el camino a la mejora
Un piloto que no reflexiona sobre su actuación no puede mejorar. La autoevaluación es un proceso de análisis y aprendizaje que transforma la experiencia en conocimiento.
Durante el pilotaje
La autoevaluación puede hacerse en tiempo real. Después de tomar una curva, pregúntate:
- ¿Fue mi velocidad la adecuada?
- ¿Dónde estaba mi mirada?
- ¿Cómo usé el freno y el acelerador?
Esta reflexión instantánea te ayuda a corregir errores sobre la marcha y a consolidar buenos hábitos.
Después de la salida
Una vez que el viaje ha terminado, la autoevaluación puede ser más profunda.
Identifica los puntos de mejora: ¿Hubo alguna situación que te incomodó? ¿Un adelantamiento que no salió como esperabas? ¿Una curva que no trazaste bien?
Analiza los errores: No basta con identificar un error; debes entender por qué ocurrió. ¿Frenaste demasiado tarde porque no anticipaste la curva? ¿Aceleraste de más en un cambio de marcha?
Planifica la práctica: Utiliza las lecciones aprendidas para planificar la práctica futura. Si tienes problemas con las curvas cerradas, busca un lugar seguro para practicarlas. Si sientes que tus frenadas son inestables, practica la frenada progresiva en un estacionamiento vacío.
La humildad: el ingrediente secreto
La autoevaluación requiere humildad. Debes ser honesto contigo mismo y reconocer que siempre hay algo más que aprender. Los motoristas que creen que ya lo saben todo son, a menudo, los más vulnerables. La verdadera maestría reside en la voluntad de aprender y en la consciencia de que la carretera es un entorno cambiante.
COMENTARIO pilotaje como un arte de la consciencia
El pilotaje en moto es una danza entre el piloto, la máquina y el entorno. Un piloto que se mantiene en un estado de alerta constante y que evalúa continuamente su propia técnica no solo es más seguro, sino que también experimenta una conexión más profunda y gratificante con el pilotaje. Es un proceso de mejora continua que convierte cada viaje en una oportunidad de crecimiento, y cada kilómetro en una lección aprendida.
By MAYAM














