Una salida larga o un viaje en moto no es solo una experiencia, sino también una oportunidad de aprendizaje inestimable. Analizar nuestras acciones y nuestro pilotaje al final de cada jornada es fundamental para identificar puntos fuertes, corregir debilidades y consolidar una técnica de pilotaje segura y eficiente. La mejora en el pilotaje es un proceso constante, no un destino. Aquí te mostramos cómo llevar a cabo esta autoevaluación reflexiva.
El análisis de la ruta: más allá de los kilómetros
La memoria de un viaje es mucho más que el recorrido. Al finalizar, tómate un momento para repasar mentalmente la ruta.
Puntos críticos: ¿Hubo alguna curva, adelantamiento o situación que te hiciera sentir inseguro o incómodo? Quizás fue un bache, un cambio de superficie o un imprevisto. Identificar estos momentos te ayuda a entender qué situaciones te desafían.
Anticipación: ¿Lograste anticiparte a los peligros? ¿Te diste cuenta a tiempo de la grava en la calzada, de un vehículo que se incorporaba o de un animal en el arcén? Evalúa tu capacidad para leer la carretera. Una buena anticipación es la base de un pilotaje defensivo.
El estado de la moto: ¿Cómo se comportó la moto en diferentes situaciones? ¿Notaste algo extraño en los frenos, la suspensión o el motor? El motorista y la máquina forman un equipo. Estar en sintonía con el comportamiento de tu moto es crucial.
La autoevaluación de la técnica: ¿qué podrías haber hecho mejor?
Una vez analizada la ruta, es momento de centrarse en tu propia actuación.
La mirada: La mirada es la herramienta más poderosa de un motorista. Después de un viaje, reflexiona sobre dónde miraste en cada momento. ¿Miraste a lo lejos o te concentraste en la rueda delantera del coche de delante? ¿Fijaste tu vista en un peligro en lugar de mirar hacia donde querías ir? Recuerda: la moto sigue a la mirada.
La posición corporal: ¿Fuiste consciente de tu posición sobre la moto? ¿Estabas tenso en los hombros o en los brazos? ¿Utilizaste tu cuerpo para ayudar a la moto en las curvas o simplemente te dejaste llevar? Una posición relajada y activa es vital para un control óptimo.
Uso de los mandos: ¿Cómo usaste el embrague, el freno y el acelerador? ¿Frenaste de forma progresiva o brusca? ¿Hiciste cambios de marcha suaves o con tirones? La fluidez en el manejo de los mandos es un signo de control y experiencia. Reflexiona sobre tu coordinación y precisión en cada acción.
La velocidad: ¿Tu velocidad era la adecuada para las condiciones de la carretera? No solo hablamos de los límites de velocidad, sino de la velocidad de seguridad. ¿Ibas demasiado rápido en zonas con poca visibilidad o en carreteras en mal estado?
La gestión mental y emocional: el factor humano
El pilotaje no es solo una cuestión de técnica, sino también de actitud y gestión mental.
Gestión del cansancio: ¿Fuiste capaz de reconocer los signos de fatiga y tomar un descanso a tiempo? Pilotar cansado disminuye los reflejos y la capacidad de reacción. Sé honesto contigo mismo.
Control del estrés: ¿Cómo reaccionaste ante una situación de tráfico densa o un conductor agresivo? El estrés y la ira pueden llevar a tomar decisiones impulsivas y peligrosas.
Confianza vs exceso de confianza: ¿Actuaste con confianza o con exceso de confianza? Un motorista confiado es seguro y controlado; uno con exceso de confianza se arriesga innecesariamente y subestima los peligros. Diferenciar entre ambos es un pilar de la madurez como piloto.
El registro del aprendizaje: la clave para la mejora
Para que esta autoevaluación sea efectiva, es útil llevar un registro. Puede ser un simple diario o una nota en el móvil. Anota los puntos clave de cada viaje:
- Fecha y ruta.
- Dificultades encontradas.
- Errores de pilotaje que has identificado.
- Técnicas que necesitas practicar.
Revisar estas notas de vez en cuando te permitirá ver tu progreso y te recordará en qué aspectos debes trabajar.
El aprendizaje del pilotaje es un viaje de reflexión y práctica. Al dedicar tiempo a analizar tus acciones, no solo te conviertes en un piloto más seguro, sino que también profundizas en tu relación con la moto y con la carretera. Es un ciclo constante de experiencia, análisis y mejora que te acompañará en cada kilómetro.
By MAYAM














