Hay días en los que el pilotaje se siente natural, fluido y sin esfuerzo. Y luego están esos otros días. Días en los que te sientes tenso, distraído, sin la confianza habitual o simplemente no estás «en el punto». Reconocer estos días y saber cómo actuar es crucial para la seguridad, ya que forzar una situación puede llevar a errores graves.
¿Cómo identificar que no estás en tu «punto ideal»?
El primer paso es la autoevaluación honesta. No es una señal de debilidad; es una señal de madurez.
Sensación de tensión: Te encuentras apretando el manillar con fuerza, los hombros están levantados y no te sientes relajado. El pilotaje se convierte en una lucha en lugar de un baile.
Errores repetitivos: Trazas curvas de forma incorrecta, frenas demasiado tarde o de forma brusca, y los cambios de marcha son menos fluidos de lo normal. Pequeños errores que normalmente no cometes se vuelven recurrentes.
Falta de concentración: Tu mente divaga. Estás pensando en el trabajo, en problemas personales o simplemente te sientes distraído. No estás leyendo la carretera de forma proactiva.
Incomodidad o fatiga: Sientes un cansancio inusual, incluso al principio de la salida. La incomodidad física, el dolor en la espalda o el cuello, también pueden afectar tu capacidad de pilotaje.
Falta de confianza: Una curva que normalmente abordarías sin dudar te causa temor, o tienes una sensación general de inseguridad sin una razón aparente.
Lo que SÍ debes hacer en un día «malo»
Si reconoces alguno de estos signos, tu prioridad es la seguridad. No te fuerces a continuar con tu plan original.
Reduce la velocidad y el ritmo
La solución más simple y efectiva. Baja la velocidad. No se trata de ir despacio por ir, sino de darte más tiempo para pensar y reaccionar. Un ritmo más tranquilo te permite relajarte, concentrarte en lo básico y recuperar la fluidez.
Céntrate en lo fundamental
Regresa a los principios básicos de un buen pilotaje:
Mira lejos: Oblígate a escanear el horizonte y a mirar hacia la salida de las curvas. Esto ayuda a centrar tu mente y a guiar la moto correctamente.
Relaja los brazos: Conscientemente, afloja el agarre del manillar. Deja que tus brazos se vuelvan más flexibles.
Fluye con la moto: Piensa en tus movimientos como algo suave y coordinado, en lugar de brusco y forzado.
Haz pausas frecuentes
Detente. Bájate de la moto. Descansa, estira las piernas, bebe agua. Una pausa de 15 minutos puede ser suficiente para reiniciar tu mente y cuerpo. No subestimes el poder de un descanso para romper el ciclo de la tensión.
Cambia la ruta o el destino
Si la ruta que habías planeado es desafiante o tiene mucho tráfico, es mejor cambiarla por una más sencilla. Un día «malo» no es el momento para intentar superar un puerto de montaña con curvas cerradas o meterte en el tráfico de una gran ciudad.
Lo que NO debes hacer en un día «malo»
Forzar una situación en un día de baja forma es la receta perfecta para un accidente.
No intentes «pegarte al ritmo»
Si vas con un grupo, no intentes seguir el ritmo de los demás. No te dejes llevar por la presión social. Sé honesto con tus compañeros y con tu mismo, y baja el ritmo. Es mejor llegar un poco más tarde que no llegar.
No te frustres ni te enfades contigo mismo
La frustración y la ira solo aumentan la tensión y nublan el juicio. Acepta que no estás en tu mejor momento y toma medidas para protegerte. Un día «malo» no te hace un mal piloto.
No te pongas a prueba
Este no es el momento para practicar habilidades nuevas o para tomar una curva más rápido de lo normal. Es el momento de ir a lo seguro.
No te des por vencido
Hay que reconocer que no estás en un buen día no significa que debas dejar de pilotar. Significa que debes adaptarte. La capacidad de autoevaluarse y ajustar el plan es la marca de un piloto maduro.
COMENTARIO
Los días en los que el pilotaje no fluye son una prueba de tu madurez y autoconocimiento. La mejor respuesta no es forzar la situación, sino bajar la guardia, ser humilde y priorizar la seguridad. La moto siempre estará ahí para el día en que tu mente y tu cuerpo estén listos para volver a ser uno con ella.
By MAYAM













