Pilotar una moto es, en esencia, un constante ejercicio de trazar curvas. La habilidad para hacerlo de forma fluida, segura y eficiente es lo que separa a un piloto novato de uno experimentado. La herramienta más crucial en este proceso no es el acelerador ni el freno, sino la mirada. La forma en que utilizamos nuestros ojos determina la trazada, la velocidad y la seguridad en cada curva.
La importancia fundamental de la mirada
La mirada no solo nos dice dónde está la carretera; guía al cerebro y al cuerpo. El instinto humano, y por extensión el de la moto, nos impulsa a ir hacia donde miramos. Si miras fijamente un obstáculo (el famoso «efecto túnel»), tu cuerpo y tu moto se dirigirán inexorablemente hacia él, incluso si conscientemente intentas evitarlo. Por el contrario, si miras a la salida de la curva, el resto de tu cuerpo y tu máquina se alinearán para llegar allí. Este es el principio básico de la visión direccional.
Evaluación de la curva con la mirada: el proceso paso a paso
Trazar una curva de manera segura requiere un proceso de evaluación que se inicia mucho antes de llegar a ella.
1. Fase de aproximación: la lectura inicial
Mira lejos, más allá de la curva: A medida que te acercas a la curva, tu mirada debe estar lo más lejos posible. No te concentres en la entrada, sino en el punto de fuga o la salida de la curva. Esto te da información crucial sobre su radio.
Evalúa el radio: ¿Es una curva abierta, un giro cerrado, o una sucesión de curvas? El punto de fuga te lo dirá. Si el punto de fuga se aleja de ti a medida que te acercas, es una curva abierta. Si parece que se acerca rápidamente, es una curva cerrada y debes reducir la velocidad.
Busca peligros: Con tu mirada lejana, escanea la carretera en busca de peligros potenciales: grava, aceite, agua, ramas, baches, o incluso vehículos que vienen en sentido contrario.
2. Fase de entrada: el enfoque en el interior
Punto de giro o ‘apex’: Una vez que has evaluado la curva, tu mirada debe desplazarse al punto de giro o «apex», el punto más interior de la curva. Este es el punto al que apuntas para iniciar el giro.
Elige la trazada: La trazada ideal suele ser «exterior-interior-exterior». Te acercas a la curva desde el exterior del carril, te inclinas hacia el interior en el punto de giro, y sales hacia el exterior a medida que enderezas la moto. La mirada es la que guía esta trazada.
3. Fase de salida: el objetivo final
Mira a la salida: A medida que te acercas al punto de giro, tu mirada debe moverse hacia la salida de la curva, donde quieres estar al enderezar la moto. Mantener la mirada en la salida te ayuda a mantener la moto en la trazada correcta y te permite empezar a acelerar de forma progresiva.
El «efecto imán»: Imagina que la salida de la curva es un imán que atrae tu mirada y tu moto. Al concentrarte en la salida, tu cuerpo y tu mente trabajan juntos para llegar a ese punto de forma segura.
Consejos y advertencias
No mires lo que temes: Si ves un peligro (un bache, un charco), tu instinto te dirá que lo mires. Resiste este impulso. En lugar de eso, mira hacia un camino seguro para esquivarlo.
Tensión en los brazos: Una mirada adecuada relaja el cuerpo. Si te encuentras con los brazos tensos, es probable que no estés usando tu mirada correctamente. La tensión en los brazos interfiere con la capacidad de la moto para inclinarse de forma natural.
Práctica deliberada: El uso correcto de la mirada es una habilidad que se entrena. Durante tus salidas, haz un esfuerzo consciente por mirar al horizonte, al punto de giro y a la salida de las curvas. Con el tiempo, se volverá un reflejo natural.
Adaptación a condiciones adversas: En condiciones de poca visibilidad (noche, niebla, lluvia), tu campo de visión se reduce. Es aún más crucial reducir la velocidad y concentrar la mirada en los puntos clave con mayor intensidad.
Dominar el arte de la mirada en las curvas transforma la experiencia de pilotar. En lugar de luchar contra la curva, te conviertes en parte de ella. La mirada es la brújula que te guía, y aprender a usarla te dará no solo más seguridad, sino también una fluidez y un control que harán que cada giro sea una experiencia gratificante.
By MAYAM













