La electrónica se ha vuelto un componente esencial en las motos modernas, transformando la seguridad, el rendimiento y la experiencia de pilotaje. Lo que antes era exclusivo de las motos de competición o de alta gama, ahora se ha democratizado en casi todos los segmentos, desde los scooters hasta las deportivas. Esta integración tecnológica ha llevado a una reducción significativa de accidentes, haciendo un uso más seguro y accesible para un público más amplio.
La electrónica: de la inyección al control total
La penetración de la electrónica en las motos comenzó con la inyección electrónica de combustible (EFI), un sistema que reemplazó a los carburadores para una entrega de combustible más precisa y eficiente, mejorando el rendimiento y reduciendo las emisiones. Este fue el primer paso de un camino que ha llevado a los complejos sistemas actuales.
La verdadera revolución llegó con la incorporación de sensores y microprocesadores que monitorizan en tiempo real el comportamiento de la moto y del piloto. Estos datos son procesados por una unidad de control, permitiendo una intervención rápida y precisa para corregir situaciones de riesgo. La pieza clave que ha hecho esto posible es la Unidad de Medición Inercial (IMU), un pequeño dispositivo que mide la inclinación, la aceleración y la velocidad de giro de la moto en seis ejes.
Sistemas de seguridad y efectividad
La electrónica ha potenciado tanto la seguridad activa (sistemas que previenen accidentes) como la seguridad pasiva (sistemas que minimizan los daños en caso de accidente).
Seguridad activa: La prevención es la clave
ABS (Sistema de Frenado Antibloqueo): Es el sistema electrónico más extendido. Previene el bloqueo de las ruedas durante una frenada brusca, permitiendo al piloto mantener el control de la dirección y reducir la distancia de frenado. Los modelos más avanzados, con la ayuda de la IMU, cuentan con ABS en curva, que modula la presión de frenado para evitar caídas al frenar con la moto inclinada.
Control de Tracción (TCS): Este sistema detecta si la rueda trasera está patinando durante la aceleración, especialmente en superficies de baja adherencia (lluvia, grava, etc…), y reduce la potencia del motor para restaurar el agarre.
Control de estabilidad: Un sistema avanzado que integra el ABS y el TCS para gestionar la estabilidad de la moto en todo momento, corrigiendo derrapes y manteniendo la trayectoria.
Modos de motor: Permiten al piloto adaptar electrónicamente la respuesta del motor, el control de tracción y la configuración del ABS a diferentes condiciones de la carretera (lluvia, sport, off-road). Esto optimiza el rendimiento y la seguridad para cada situación.
Suspensiones electrónicas (ESA): Ajustan automáticamente la precarga y la amortiguación de la suspensión en función del terreno, la carga y el modo de motor, proporcionando el equilibrio perfecto entre comodidad y control.
Iluminación adaptativa: Los faros con tecnología LED adaptan su haz de luz al ángulo de inclinación de la moto en una curva, iluminando el interior de la trayectoria y mejorando la visibilidad del piloto y de la moto.
Seguridad pasiva: Minimizando el daño
Aunque la electrónica se centra en la seguridad activa, también contribuye a la pasiva.
e-Call: Este sistema, ya obligatorio en coches, se está implementando en motos. En caso de accidente, automáticamente llama a los servicios de emergencia, proporcionando la ubicación exacta del siniestro y reduciendo drásticamente el tiempo de respuesta.
Airbags: No solo en la ropa, sino también integrados en la moto. Algunos modelos de alta gama como la Honda Gold Wing ya cuentan con un airbag integrado que se despliega en caso de colisión frontal para proteger al piloto.
El futuro: más allá de la asistencia
La evolución de la electrónica en las motos no se detiene aquí. Se prevén nuevos avances que harán que las motos sean aún más seguras y «inteligentes».
ARAS (Advanced Rider Assistance Systems): Se espera una mayor integración de sistemas de radar y cámaras para ofrecer funcionalidades como el Control de Crucero Adaptativo (que mantiene la distancia con el vehículo de delante), la detección de ángulo muerto y la alerta de colisión frontal.
Conectividad (V2V y V2I): La comunicación entre vehículos (V2V) y entre vehículos e infraestructura (V2I) permitirá a las motos «hablar» con otros vehículos y con señales de tráfico, alertando sobre peligros invisibles, congestiones o condiciones de la carretera.
Inteligencia Artificial y Machine Learning: Los sistemas del futuro no solo reaccionarán, sino que aprenderán del estilo de pilotaje del usuario para personalizar y optimizar la intervención de los sistemas de seguridad.
By MAYAM














